Aunque haya votos en cajas no habrá habido referéndum

Publicado por el Sep 30, 2017

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Por muy fuerte que sea un Estado, suceden cosas en él que no hay modo de evitarlas. No creo que nadie pueda dudar de la fortaleza de EEUU y, sin embargo, si alguien, pongamos por caso, quiere causar una matanza en un colegio tendrá muchas posibilidades de conseguirlo. Pero ¿significa eso que los Estados Unidos de Norteamérica es una nación débil y desestructurada, en la que no se cumple la ley? Es evidente que no.

Pues bien, mañana, por mucho que se empeñe el Gobierno de la Nación y todas las instituciones del Estado que velan por el cumplimiento de la ley, habrá algunas personas que lograrán votar. Habrá incluso algunas papeletas “oficiales” en las que el votante pueda marcar el si o el no. Y tampoco hay que descartar que algunas de esas papeletas lleguen a depositarse en cajas habilitadas al efecto.

Pero ¿se podrá hablar de referéndum? Rotundamente no. Desde una perspectiva técnico-jurídica no habrá habido referéndum según ya ha manifestado la Comisión de Venecia. Pero tampoco en el sentido vulgar de la palabra, porque no hay control alguno sobre la idoneidad de los votantes y, consiguientemente, sobre la legitimidad de la voluntad expresada. Y es que como no hay censo, ni listas, ni posibilidad de comprobación alguna de si quien emite el voto está legitimado para hacerlo válidamente, no hay certeza alguna sobre qué voluntad figura depositada en las cajas. Habrá en esas cajas un determinado número de síes, pero nunca se sabrá de si han sido emitidos por quienes podían conformar la voluntad de la ciudadanía de Cataluña.

¿Habrá fracasado el Gobierno si no consigue finalmente que no vote absolutamente nadie? Es claro que no. Lo mismo que no fracasa un Gobierno que no erradica totalmente la delincuencia. Las libertades constitucionales que tienen que respetar el Gobierno y las instituciones del Estado no permiten una actuación preventiva que las cercene cautelarmente. Por eso, incluso aunque ya se hubiera aplicado el artículo 155 de la Constitución y estuviese suspendida la Autonomía catalana, sería imposible evitar que alguien depositara votos en alguna caja.

Y es que, como ya he escrito aquí hace unos días, los independentistas están desplegando una táctica de “desobediencia civil” en la que es mucho mayor el número de los que desobedecen que el de los que tienen que hacer obedecer. Razón por la cual no hay manera posible de evitar de manera absoluta que algunos emitan su voto.

Pero no nos engañemos. La especie de aquelarre con urnas y papeletas que se organizará mañana en Cataluña no será nunca un referéndum porque no habrá manera posible de saber qué voluntad es la que figura depositada en las cajas. Y eso es lo que importa, más allá de lo que digan todos aquellos que “celebran”, por cualquier razón, las dificultades de España.

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