Por fin, ya tenemos un “Kim Jong-un” español

Publicado por el Sep 17, 2017

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Parecía difícil, pero ha acabado por surgir entre nuestra clase política un personaje tan pintoresco como el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un.

Nuestro Kim Jong-un tiene, sin embargo, la peculiaridad de que no es una sola persona, sino una figura imaginaria resultante de una fusión entre Puigdemont y Junqueras. Contra lo que pudiera parecer, tengo que echar mano de Junqueras para configurar nuestro Kim Jog-un, no para hacer un monigote añadiendo al abundante y despeinado pelo de uno el sobrepeso del otro, sino porque ambos políticos catalanes están liderando a dúo la enloquecida política de lanzar “misiles de desobediencia activa” contra nuestro Estado social y democrático de Derecho.

Y es que, si lo piensan bien, las similitudes entre el verdadero Kim Jong-un y el nuestro, al que voy a denominar “Puig-Jun” son numerosas. Así, cada vez que el norcoreano lanza un misil con carga nuclear, la propagando oficial de dicho país nos hace llegar imágenes de un sonriente dictador satisfecho por la “hazaña”, el cual es fervientemente aplaudido por su gran cohorte de pelotas. Palmeros a los que más les vale vitorearlo, no vaya a ser que se juegan el puesto o algo más.

De la misma manera, cada vez que nuestro “Puig-Jun” lleva a cabo un acto de desobediencia activa contra la Constitución o cualquier otra autoridad del Estado central, su propagando oficial nos muestra imágenes de ambos líderes secesionistas celebrando el desafío, los cuales son también aplaudidos por sus adláteres por lo que pudiera pasar (cada vez hay más ceses en los últimos tiempos).

El verdadero Kim Jong-un tiene un enemigo al que acusa de ser el causante todos sus males: EEUU. Y del cual se sirve en sus comparecencias públicas para enardecer a sus masas fanatizadas y lanzarlas contra el odiado oponente extranjero. Pues bien, lo mismo le sucede a nuestro “Puig-Jun”. También tiene su enemigo, supuestamente extranjero: la España centralista, a la que no cesan de culpar de todos los males de Cataluña para mantener prietas las filas de sus exaltadas huestes.

Pero hay una semejanza final que es la clave de todo. No se puede negar que tanto Kim Jong-un como Puig-Jun son personajes incómodos y que dan, cada uno a su manera, quebraderos de cabeza. Ahora bien, ¿hay alguien que crea que Corea del Norte puede vencer a EEUU en una confrontación militar? Pienso que ni siquiera el menos informado de los mortales sería capaz de apostar por el dictador norcoreano. De la misma manera, no parece razonable pensar que nuestro Puig-Jun pueda llegar a ganarle la partida a las poderosas instituciones del Estado al que desobedecen.

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