¿Cuánta política hay en la “pospolitica”?

Publicado por el Jun 11, 2017

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El 16 de diciembre de 2016 Andy Philips Zeballos publicó en “UnitedExplanations” un artículo titulado “La pospolitica, ¿el fin de la política como la habíamos conocido?”. De esta reflexión, me interesa ahora rescatar la idea implícita en su título en el que parece contraponerse el modo tradicional de hacer política con una manera actual que sería diferente.

Y es que si se observa con cierta atención la actividad que están desplegando actualmente algunos de nuestros políticos se observa que se dedican más a las palabras y los gestos, lo que podría denominarse una política “conspirativa”, que a la gestión diaria de los asuntos públicos. Si nos detenemos en dos asuntos muy actuales: la política secesionista del gobierno de la Generalidad y la moción de censura de Podemos del próximo día 13, verán de lo que hablo.

No hace falta recordar que el actual gobierno de la Generalidad, de acuerdo con la Constitución y el Estatuto de Cataluña, tiene encomendada la gestión de los asuntos que integran las competencias que corresponden a esa administración territorial del Estado español. Pues bien, desde hace cierto tiempo, el gobierno de esa Comunidad Autónoma más que a la dura e ingrata tarea de gestionar los asuntos públicos ordinarios de sus ciudadanos, está deleitándose en “hablar” sobre la manera en que van a intentar hacer lo que saben que no van a hacer.

Buena parte, pues, de las horas que deberían dedicar a la actividad profesional de “administrar Cataluña” –y que es por la que cobran sus emolumentos- la destinan a charlar infantilmente sobre cómo pueden burlar la legalidad para intentar la celebración de un referéndum ilegal que saben perfectamente que no se va a celebrar. Hasta tal punto es esto cierto, que incluso han anunciado, pero solo oralmente, el día y la pregunta del referéndum imposible. Su nueva política no es, pues, de actividad de gestión, sino de corte conspirativo e infantil como si trataran de hacer una travesura al papá Estado español intentando que éste no se entere. ¡Vaya nivel!

Si del referéndum imposible pasamos a la moción de censura de Podemos, las impresiones no son más alentadoras. Estoy seguro de que alguien en Podemos habrá leído qué es una moción de censura,  cuál es su finalidad y cómo se lleva a cabo. Pues bien, no tengo ninguna duda de que el próximo día 13 la formación morada va a ignorar por completo los perfiles normativos de este mecanismo parlamentario para dedicarse a “hablar” sin parar de lo malo que es el PP y el enorme daño que nos ha hecho a los españoles.

Es decir, de nuevo una política palabrera, en lugar de dedicar las horas de trabajo, por las que les pagamos, a hacer propuestas serias, posibles y estudiadas desde el punto de vista económico que mejoren la situación de los ciudadanos.

Y es que es mucho más fácil y cómodo dedicarse a las palabras que a las cosas.  Por eso, a esa nueva política de las palabras habría que responder con las antiguas y célebres frases que pronunció Ortega y Gasset en 1939 en Argentina: “¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas!… a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su calidad mental secuestradas por los complejos de lo personal”.

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