Los 138 años de historia se merecían otra cosa

Publicado por el May 16, 2017

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He querido dejar pasar unas horas para decidir si valoraba en este blog el debate que se celebró ayer entre los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE en el marco de la elecciones primarias que culminarán el próximo domingo. Me había prometido no exponer mis conclusiones porque no gozo de la condición de elector y por tanto las indicadas primarias son para mi una res inter alios acta. Me dije que solo lo haría si hubiese algo que no hubiera sido suficientemente subrayado por la generalidad de los analistas políticos.

Y claro, si están leyendo esta Entrada es porque creo que hay que decir algo más que subrayar la muy cacareada fractura en el seno del PSOE, que parece difícil de suturar y que se ha hecho especialmente visible en las irreconciliables posiciones de los candidatos.

Pues bien, la principal impresión que me ha producido el debate es que un partido político con 138 años de historia, con mucho la más antigua de todas nuestras formaciones políticas, no se merecía un debate como el que celebraron los candidatos: fue una contienda de muy cortos vuelos.

No me atrevo a decir que haya sido un problema derivado del nivel personal de los candidatos. Pienso que si tuvieran que echar mano de sus currículums para luchar por un puesto de nivel en la empresa privada, los tres lo tendrían difícil. Pero si esto es cierto no lo es menos que lo que les puede faltar en la relación biográfica de sus méritos, lo compensan por su experiencia política probada, más en los casos de Susana Díaz y Patxi López que en el inexperto Pedro Sánchez.

Lo que creo que no se merece el PSOE por su dilatada historia fue la falta de propuestas para encarar los poco predecibles años venideros en una sociedad que, lejos de ser, esta siendo, cambiando constantemente, no ya año a año, sino casi día a día.

El mundo hacia el que nos encaminamos presenta numerosas incertidumbres en todos los ámbitos de la vida, desde el modo de vida personal (cada vez mayor número de personas que viven solas y desatendidas), familiar (con abundancia de familias monoparentales y con hijos ping- pong de un progenitor a otro) y laboral (puestos de trabajo escasos, muy competidos, inestables y poco remunerados), hasta el político, económico y social (con una sociedad del Bienestar que requiere cada vez más recursos de una población más acostumbrada a los derechos que a las obligaciones y con una irrefrenable tendencia a vivir subvencionada).

Nada de esto fue objeto de debate. Solo cuestiones personales. Mucho del “y tú más” y de plantear aporías sobre modificaciones imposibles del pasado. Hasta un candidato llegó a hablar de un modelo de partido “anclado” en la abstención, que, como todo el mundo sabe, tuvo lugar en la última investidura y es casi imposible que vuelva a repetirse.

No sé si alguna vez veremos un líder político que vuelva a ilusionar. Es difícil, pero no imposible. A veces del deterioro, de las cenizas, sale una nueva Ave Fénix que convoca a los mejores para enderezar la imparable marcha hacia el escepticismo a la que nos conduce la actual clase política. Lo que no me parece discutible es que los 138 años de historia del PSOE merecían un debate más ilusionante.

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