Albert, esperar que el liberalismo sea mayoritario es voluntarismo

Publicado por el feb 7, 2017

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La acepción 4 de la palabra “voluntarismo” es “actitud que funda sus previsiones más en el deseo de que se cumplan que en las posibilidades reales”. Por eso, afirmar, como dice hoy en el ABC Albert Rivera, que “el liberalismo es más potente que los conservadores para ganar al populismo”, no está mal como slogan político pero parece encubrir un deseo más que una posibilidad real.

Adopto como punto de partida de mi reflexión que la palabra “liberalismo” se entiende en su sentido gramatical, esto es: “Doctrina política que postula la libertad individual y social en lo político y la iniciativa privada en lo económico y cultural, limitando en estos terrenos la intervención del Estado y de los poderes públicos”. Porque lo que no parece admisible es que cada uno le da a esta expresión el significado que desee o que más le interese. Por otro lado, el “populismo” es la “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”.

Pues bien, por mucho que lo intento no consigo ver que el liberalismo, cuya comprensión requiere en la ciudadanía una sólida formación intelectual, pueda atraer a las clases populares. Y es que una doctrina política que postula la libertad intelectual y propugna la iniciativa privada en lo económico y cultural, limitando la intervención del Estado, se asienta en la cultura del esfuerzo y del trabajo, lo cual es radicalmente opuesto a la doctrina de la subvención que propugna el populismo y tanto atrae hoy a las clases populares.

Coincido con Albert Rivera en que hay que “dar la batalla intelectual al populismo y al nacionalismo” y en que “la gran lucha que se produce ahora es entre políticas proteccionistas y liberales”. Es decir, considero acertado su diagnóstico. Pero que el “liberalismo” sea la medicina que puede acabar con el populismo me parece puro voluntarismo, aunque me gustaría que fuese verdad.

Pero bien entendido que el liberalismo no es un buen remedio porque no sea buena doctrina, que lo es y mucho, sino porque es y fue siempre una doctrina minoritaria propia de votantes con una sólida formación intelectual a los que no les preocupa tanto ganar las elecciones como influir positivamente en el programa del partido mayoritario con el que suele formar gobierno.

Personalmente, le doy la bienvenida al Ciudadanos liberal, y animo sinceramente al señor Rivera a que vaya por toda España tratando de que cale esa doctrina en la ciudadanía. Pero me temo que o cambia radicalmente la formación intelectual del pueblo español o va a ser una tarea imposible. Y claro mejorar el nivel de preparación de la ciudadanía no parece que se logre en poco tiempo.

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