Pueblo pedigüeño y políticos dadivosos

Publicado por el ene 21, 2017

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Hay veces que uno sabe perfectamente que va a escribir sobre algo que puede irritar a una parte de los lectores. En esos casos, el articulista se encuentra ante un dilema: callarse y buscar otro tema o atender los dictados de su conciencia y exponer lo que le ronda por la cabeza fruto de su observación.

Hoy es uno de esos supuestos. Sé perfectamente que en los tiempos actuales la moda es la contraria: hay que lisonjear al pueblo diciendo una y otra vez lo mucho que está sufriendo, lo cual implica, indirectamente, agrandar el estado calamitoso en el que se encuentra la sociedad española en nuestros días.

La consecuencia inmediata de lo que antecede es que, lejos de hacer que el pueblo reflexione serenamente sobre la verdadera realidad, se le pone en una cuesta abajo sin frenos para que todavía acelere más en la imparable escalada de peticione a “papá-Estado”.

Si desde la óptica del pueblo nos movemos a la perspectiva de nuestra clase política, nos encontramos con que, frente a un pueblo pedigüeño en exceso, los políticos, que bracean incansablemente en busca del voto, se muestran absolutamente dadivosos –aunque es cierto que ofrece más la oposición que el Gobierno-. Y todo ello en una especie de círculo vicioso en el que le pueblo tiene el derecho ilimitado de pedir y los políticos el deber de dar sin límites.

Poner algo de cordura en esta escalada irracional de atender todas las demandas del pueblo, no es fácil, por la sencilla razón de que la clase política tiende a recortar los derechos de los demás pero no reduce en absoluto sus privilegios.

Se entra entonces en un estado de “mala conciencia” en el cual, además de la captura del voto, cuesta mucho no dar a los demás cuando uno no se niega nada a sí mismo. Y ¿qué pasa si lo que tenemos no llega para todos? Pues nada, nos endeudamos y el que venga detrás que arree. Esto último no parece sensato, ¿pero es que hay alguien encargado de velar por la sensatez de nuestro país? ¿Hay alguien que se atreva a negar algo al pueblo doliente y azotado por los males vientos de nuestra situación económica?

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