La declaración de Correa y la investidura de Rajoy

Publicado por el Oct 14, 2016

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Debido a mi formación jurídica, no acostumbro a valorar piezas separadas de un litigio, como pueden ser la declaraciones de un inculpado o de un testigo, sino que prefiero esperar a ver lo que dice la sentencia, es decir, la llamada verdad judicial.

Pero hoy voy a romper esta regla porque hay quien está relacionando –tal vez con la aviesa intención de dificultarla- la intervención de Correa con la investidura de Mariano Rajoy. Y no me resisto a darles mi opinión sobre el asunto.

Aunque es muy probable que Correa haya dicho “mucha verdad”, es muy posible que lo relatado por él no sea toda la verdad que se declare probada en la sentencia. En su intervención, reveló la existencia de un sistema corrupto en los aledaños de la política del que se beneficiaron personas sin escrúpulos y, en cierta medida también, los partidos políticos. Pero se trataba, según sus propias palabras de un sistema generalizado. Hasta el punto de que llegó a afirmar que había trabajado también para el PSOE, llegando a citar por su nombre a una persona muy allegada a un ex presidente del gobierno de este partido.

A lo que antecede hay que añadir es que, siempre según sus propias palabras, las prácticas corruptas que se están juzgando ahora tuvieron lugar en el PP de la época de Aznar y que dejó de practicarlas justamente a partir de que llegó Mariano Rajoy a la presidencia del PP.

Llegados a este punto, caben, al menos, las dos siguientes posturas: atribuir las prácticas corruptas solo al PP y a todo el PP, estuviera quien estuviera al frente del partido; o tener en cuenta las diferencias y matizaciones que hizo el propio Correa. Es decir, entender que él también trabajó para el PSOE y que sólo lo hizo para el PP de Aznar, cesando del todo cuando Mariano Rajoy asumió la presidencia del partido.

Solo la versión grosera e interesada de culpabilizar solo al PP y a todo el PP, estuviera Rajoy o no al frente del partido, podría perjudicar la investidura. Pero si partimos de la versión que ofreció el propio Correa, ¿cómo se puede culpabilizar a Mariano Rajoy de unas prácticas corruptas con las que la única intervención que tuvo fue ponerles fin? ¿Cómo puede afirmarse seriamente que el PSOE no puede favorecer la investidura de Rajoy por el caso Gürtel cuando la única relación que tuvo personalmente con ese caso fue acabar con ese odioso episodio?

Y es que si se culpabiliza al último presidente de todos los actos históricos de corrupción de un partido, el PSOE tampoco podría arrogarse una posición de absoluta limpieza, toda vez que tiene numerosos episodios actuales (los EREs) y pasados (el caso Filesa) de corrupción económica y hasta de otro tipo mucho más grave, como por ejemplo, el caso de los GAL. Y este argumento no es una versión del típico “y tú más”, sino del “yo (el PP de hoy) estoy al menos tan limpio como tú (el PSOE de hoy)”, lo cual es bien diferente.

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