¿Gobierno o elecciones?

Publicado por el oct 3, 2016

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Seguramente, muchos lectores se estarán haciendo esta pregunta. Y buena parte de ellos tendrán ya su propia respuesta como consecuencia de su propio análisis, ayudados por las variadas opiniones que van exponiendo los analistas políticos en los medios de comunicación.

En las líneas que siguen, voy a exponer hacia dónde nos dirigimos. Y lo haré sentando unas premisas a las que voy a anclar el resto de mis razonamientos.

La primera idea de la que parto es que al PP le interesa España antes que sus objetivos partidistas. Lo cual significa que en estos momentos su principal objetivo es lograr la investidura y que España tenga gobierno. Pero este primer objetivo no es incompatible con pretender un grado suficiente de estabilidad. En consecuencia, no hay que descartar que, además de la investidura de Mariano Rajoy, intente algo así –con las correspondientes variantes- como un pacto de legislatura.

Aunque es verdad que en política acierta más el malicioso que el ingenuo, lo que descarto por lo dicho anteriormente es que el PP aproveche la situación coyuntural del PSOE para maniobrar en la sombra a favor de la convocatoria de unas terceras elecciones. La actual dirección del PP me parece sincera cuando afirma que le duele España.

Llegados a este punto, la conclusión que parece vislumbrarse es que habrá gobierno y no terceras elecciones. Pero todavía falta por analizar qué pueden hacer el resto de los protagonistas principales, que, a mi juicio, son: Ciudadanos, el PSOE y el PNV.

C,s reo que en la actual legislatura estará dispuesto a  votar a favor de la investidura de Mariano Rajoy, a pesar de la escandalera que se va a montar con el rosario de juicios por corrupción que está llegando ya, en los que están implicados políticos del PP. Mi opinión se funda en que lo que han pactado C,s y PP no puede afectar a corrupciones antiguas y ya consumadas, sino a las que sean actuales.  

La respuesta a la pregunta de la presente entrada depende, pues, del PSOE y del PNV. Permítanme que invierta el análisis: que razone primero sobre el PNV y después sobre el partido socialista.

Tras las recientes elecciones, el PNV trata de formar gobierno en el País Vasco y tiene varias posibilidades, entre ellas las dos siguientes. Gobernar en minoría, solos o con el apoyo puntual o duradero del PSOE o buscar desde el principio la estabilidad añadiendo los 9 votos del PP a sus votos y a los del PSOE. Si opta por la primera posibilidad, no necesita al PP y, en consecuencia, no deberá apoyar como contrapartida la investidura de Rajoy. Pero si opta por el gobierno mayoritario estable, el PNV podría verse compelido a abstenerse o a votar a favor del candidato del PP. Cualquiera de estas dos opciones y el voto de los dos parlamentarios podría hacer posible la investidura, sin necesidad de que el PSOE modificara su posición negativa actual.

Pero si el PNV sigue en el “no a la investidura”, viene a primer plano la postura del PSOE. Me parece que hay que descartar absolutamente el voto favorable del PSOE a Rajoy y solo queda por explorar la abstención total o parcialmente suficiente. En la Entrada anterior, le daba la bienvenida al PSOE-partido de gobierno. ¿Supone eso automáticamente que van a cambiar su desafortunada línea política de “no es no”?

No tiene por qué ser así. Hay quien dice que no tiene sentido montar el lío en el Comité Federal del pasado sábado para seguir con el “no es no”. Los que así piensan deben tener en cuenta que eso fue precisamente lo que trató de hacer creer maliciosamente Pedro Sánchez y que la reacción del grupo mayoritario obedeció a otras razones, como, por ejemplo, corregir el desastroso rumbo electoral que llevaba el partido y evitar un pacto desleal de Pedro Sánchez con Podemos y los secesionistas.

¿Qué pasará entonces? No sé cómo se instrumentará pero creo que la nueva dirección del PSOE, a la que presumo que también le duele España y, por supuesto, su partido, valorará sin obsesiones de poder y sin ofuscaciones personales qué es mejor desde la perspectiva de los intereses generales de España y los particulares del partido.

¿Y qué puede resultar de esa valoración? La no abstención lleva inevitablemente a las terceras elecciones. Y las preguntas que surgen inmediatamente desde la óptica particular del PSOE son ¿benefician las terceras elecciones a España? ¿Benefician al PSOE? A España parece claro que no, porque sería prolongar la actual situación de interinidad. Para el PSOE parece que tendrían, al menos, estos dos efectos: el aparentemente beneficioso de no dejarle toda la izquierda a Podemos y el negativo de tener que concurrir a las elecciones si haber podido restañar las heridas internas que hay en el partido.

¿Quiere esto decir que les interesan las terceras elecciones? A mi juicio no. Por dos razones, principalmente. Primera, porque el POSE correría el grave riesgo de tener peores resultados que Podemos, con lo cual ésta formación, por una torpeza del propio PSOE, ya habría conseguido lo que viene persiguiendo, que es ser la primera fuerza política de la izquierda. Y segunda, porque para “refundarse” y poder liberarse del “podemitismo” adherido en los últimos tiempos, se necesitan los cuatro años de la presente legislatura. Así que si mis razonamientos no son erróneos ante del 31 de este mes tendremos presidente del gobierno.

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