¿Se puede imponer la igualdad en la formación intelectual?

Publicado por el sep 10, 2016

Compartir

En el ABC de hoy, Luis Ventoso, corresponsal del periódico en Londres, se hace eco de la noticia de que Theresa May, la primera ministra del Reino Unido, intenta reformar la legislación educativa, sobre la base del mérito, el esfuerzo y la igualdad de oportunidades, y con el objetivo de que “Gran Bretaña sea la mayor “meritocracia” del mundo”. Para ello fomentará que todas las escuelas británicas, ya sean públicas o privadas, seleccionen a sus alumnos según su mérito y capacidad. Ventoso señala que “los laboristas y algunos inspectores educativos han salido en tromba a criticar la medida, asegurando que fomentará la desigualdad”.

En alguna otra ocasión, he incidido sobre la indiscutible –y si se quiere injusta- desigualdad física, intelectual y económica que se produce en el incomprensible y aleatorio momento de nuestra concepción (el que tenga curiosidad puede leer mi relato breve “Gnoseón y el reino de las tres monedas” en la colección FIDE “En la frontera”, editado por Almuruza y presentado en diciembre de 2014).

Y es seguramente por este injusto reparto que tiene lugar en el momento en que somos concebidos por lo que el ser humano ha actuado “políticamente” para equilibrar las desigualdades. Pero lo ha hecho en los terrenos donde ha podido, básicamente en el intelectual y en el económico. Y en ambos casos a través del juego del principio de igualdad en el proceso formativo y en las oportunidades de acceso a dicho proceso. En el aspecto de las cualidades físicas, en cambio, no se ha podido igualar a los muy guapos con los más feos, ni a los muy dotados para el deporte con los que menos lo están.

Pues bien, admitido que nada se puede hacer por imponer una igualación en lo físico, y aceptado que se debe hacer todo lo conveniente para corregir las desigualdades en lo económico y en lo social, la cuestión que se plantea es ¿conviene que el Estado intervenga para frenar el proceso formativo de los más dotados intelectualmente con el fin de que se nivele la igualación entre todos?

La cuestión es muy espinosa, y a la hora de manifestarme en mi interior pugnan mi convicción de que hay que desarrollar al máximo la inteligencia de cada ser humano con la conveniencia de acelerar el “paso” de los menos capacitados intelectualmente. Por eso, y porque mi pensamiento no responde a una razón de oportunismo, voy a reproducir dos pasajes de sendos artículos que publiqué hace algún tiempo y que muestran lo que pienso.

El primero es una frase del genial García Márquez que reproduje en un artículo publicado el 16 de mayo de 2011 en la Voz de Galicia “la humanidad, como los ejércitos en campaña, avanza a la velocidad del más lento”.

El segundo son las líneas finales de una Tercera de ABC, titulada “La vida como préstamo”, publicada el 14 de enero de 2012 y que ahora corrijo ligeramente para mejorar su redacción: “…  el compromiso que tenemos con la Humanidad exige que desarrollemos y perfeccionemos nuestras facultades intelectuales y los valores culturales y éticos de nuestra época con el fin de construir nuestro mejor yo posible. Pero nada de ello podrá hacerse si la sociedad democrática y plural en la que vivimos no pone a disposición de los ciudadanos un sistema educativo universal, libre y gratuito que permita alcanzar aquellas finalidades. La vida que tenemos que devolver será humanamente satisfactoria si nos sentimos obligados ante la Humanidad a aprovechar intensamente lo que “nos dan” en el momento de nacer y compensamos lo que “no nos dieron” con ayuda de un programa educativo que permita llenar nuestro yo con el mejor contenido. Racionalmente hablando, la vida como préstamo tiene sentido si se entiende que tenemos que devolverla a la Humanidad y que no cumplimos con ésta entregando cualquier vida, sino la mejor que podamos construir con todos los medios que la propia sociedad pone a nuestro alcance”.

Compartir

ABC.es

Puentes de Palabras © DIARIO ABC, S.L. 2016

Todos, incluso los menos interesados por la política, tenemos una ideología, es decir, un conjunto de ideas sobre el modo en que deben gestionarse los asuntos públicos. El ideario de cada uno es como los aluviones de un río: Más sobre «Puentes de Palabras»

Categorías
Etiquetas