¡Señores Diputados sáquennos de una vez de esta anomalía!

Publicado por el ago 30, 2016

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Los 350 políticos que representan a los españoles en el Congreso de los Diputados están llamados a participar, durante las próximas 48 horas, en uno de los actos más significativos de la vida parlamentaria. A saber: decidir con sus votos si otorgan la confianza al programa de investidura que defenderá ante la Cámara Mariano Rajoy, líder del partido más votado en las pasadas elecciones generales.

Desconozco el significado que tendrá para cada uno de ellos ese acto y sé que no serán pocos los que discrepen de la decisión que ya han adoptado los miembros de la dirección de sus partidos por razones que tienen poco que ver con el programa del candidato. Escribo esto porque sin esperar a conocerlo ya han anticipado su voto en una especie de jurado musical prejuzgador que sin oír la canción del concursante adelantan que no les gusta, ni les gustará.

No ignoro que para muchos de ellos su puesto de Diputado es con lo único que se ganan su sustento y que para seguir conservándolo no tienen más remedio que obedecer. Esta es su razón más inmediata: obedecer a la Dirección del partido o no volver a entrar en las listas. Por eso es lógico que piensen “primun vivere deinde philosophari” (primero vivir después filosofar). Y hasta admito que les interese ver muy lejano y difuso eso que se llama el “interés general de España”.

Pero nadie me puede negar que vivimos en una anomalía Constitucional: después de dos elecciones generales seguimos sin gobierno y, si me apuran, esa era y sigue siendo la primera tarea que tenían que hacer entre todos los diputados cuando recibieron los votos de la ciudadanía. Porque que haya Congreso de los Diputados sin gobierno no solo es una desviación de las previsiones constitucionales, es también una especie de “malformación” de nuestras instituciones democráticas.

Pues bien, todo parece indicar que entre todos nuestros diputados desean seguir viviendo en esa “desviación” de la norma Constitucional faltando al deber de elegir un presidente del gobierno. Es verdad que las culpas se están cargando y con toda la razón sobre Pedro Sánchez al que todo esto le pasará factura. Pero ha llegado el momento de que empecemos a mirar para todos los lados.

¿No hay nadie en el PSOE que se atreva a llevar la contraria a la sinrazón en la que están instalados Sánchez y su piña de percebes? ¿No hay nadie en el PNV que piense que, a pesar de los intereses inmediatos en sus próximas elecciones autonómicas, una parte de sus votantes puede llegar a comprender que convenía salir, de una vez por todas, de la anomalía en la que nos tienen enredados todos los diputados?

Se atribuye a Diógenes la frase “busco a un hombre honrado que ni con el candil encendido puedo encontrarlo”. Los españoles del montón buscamos estos dos días a un reducido grupo de diputados (6 si votan a favor y 11 si son abstenciones) que tengan la valentía –tendrán que hacer pública su decisión- de sacarnos de la presente y duradera anomalía, haciéndoles ver al resto de sus compañeros del Congreso que no van a permitir que un candidato a la investidura con 170 escaños a favor se quede por tan estrecho margen sin obtener la confianza de la Cámara, abocándonos a unas vergonzosas terceras elecciones generales.

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