¡A Sánchez le conviene la repetición indefinida de elecciones!

Publicado por el Aug 21, 2016

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Admito que puedo estar en un error, pero viendo que el secretario general del PSOE sigue bloqueando la formación del gobierno de España pienso que ha caído en la cuenta de que su única tabla de salvación personal es permanecer indefinidamente en “estado de elecciones generales”.

Lo que trasciende de la actuación externa del PSOE es que Sánchez y su piña de percebes (aclaro que no es un mote despectivo, sino puramente descriptivo de cómo están adheridos a sus cargos) han conseguido el dominio férreo de la organización interna del partido. Para quien había pasado por el frío del desempleo llegar a la secretaría general supuso una situación idílica de no ser porque había que pasar la “molesta” prueba de las elecciones generales.

Llegó el 20 de diciembre de 2015 y los resultados electorales fueron desastrosos, hasta tal punto que el señor Sánchez batió todos los records negativos del partido y de los anteriores candidatos a la presidencia del gobierno: nunca hasta entonces el PSOE había obtenido menos escaños y el secretario general había quedado en peor lugar por Madrid.

Pero quiso el destino que los escaños del PSOE tuvieran un poder bloqueante que, además de hacer posible que no gobernara la lista más votada, posibilitaba que el señor Sánchez pudiera plantearse la quimérica ilusión de convertirse en presidente del gobierno. Y claro, los percebes que formaban parte de su piña le aconsejaron no solo que no dimitiera sino que intentara la investidura. El líder del PSOE no pudo resistirse ante tan juicioso consejo y tan sustancioso objetivo. Y todos conocemos el resultado: nuevo record de Sánchez, el único candidato que no ha logrado la investidura y que es el causante de la repetición de las elecciones.

En tal situación, y ante la proximidad de la nueva cita electoral el 15 de junio, sería disparatado que el PSOE eligiera un nuevo secretario general. Con lo cual, la piña siguió en el machito esperando que los resultados, aunque fueran peores, le siguieran dando el poder bloqueante. Sucedieron ambas cosas: el señor Sánchez todavía tuvo peores resultados, pero logró reunir un número de escaños suficiente para bloquear la formación del nuevo gobierno.

¿Y qué creen ustedes que le aconsejan ahora los percebes de su piña? No es difícil de imaginar: “No dimitas y sigue diciendo que no, porque es una situación que nos beneficia. En el partido, aunque haya gente con peso que te pida que facilites la investidura, como somos nosotros los que dominamos los resortes orgánicos, les decimos que muy bien, pero no les hacemos caso. Más aún: puedes demostrar la fuerza interna que tienes extendiendo el voto negativo a los presupuestos incluso antes de que estén formulados”.

No descarto que haya habido alguien que le haya dicho a Sánchez que no debería haber unas nuevas elecciones. Pero el empecinamiento en su postura bloqueante hace pensar que no fue esa la tesis que prosperó. Y la razón no es difícil de descubrir: mientras sigamos en esta situación de “campaña electoral inacabada”, Pedro Sánchez sigue siendo secretario general del PSOE con lo que eso significa: dirigir la actividad política del principal partido de la oposición, conservar el jugoso sueldo que percibe por todos los conceptos, y continuar con su obsesiva conducta de criticar a Rajoy y los recortes del PP como principal argumento justificativo de su veto bloqueante.

¿Y entre tanto qué pasa con el partido? Nada. No hay nadie que se atreva a alzar la voz en público. Parece que se prefiere conservar la unidad. Pero como no se ponga fin a este dislate la unidad afectará a un partido cada vez con menos apoyo ciudadano.

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