Empleo de calidad ¡pues claro!

Publicado por el Aug 4, 2016

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Desde hace años, cuando se hacen públicos los datos del paro se repiten las mismas escenas. Si los datos son buenos (prescindo del caso de que sean malos), el gobierno muestra una satisfacción contenida y afirma que hay que seguir trabajando para rebajar el paro. Por su parte, la oposición y los sindicatos, tras admitir con la boca pequeña lo positivo de la noticia, resaltan la temporalidad y afirman que “hay que crear empleo de calidad”.

El pasado día 2 de este mes se publicó la noticia de que el paro registrado había bajado en 83.993 personas, el mejor dato de julio desde 1997. Y, como no podía ser de otro modo, se repitió la reseñada escena.

Así, la vicepresidenta del Gobierno de Canarias al conocerse la noticia afirmó que era “imprescindible” derogar la reforma laboral para que se pueda crear empleo de calidad. Y Comisiones Obreras y UGT indicaron que se estaba creando empleo temporal y de baja calidad, y propugnaron la puesta en marcha de políticas que “favorezcan el cambio estructural de aparato productivo y se apueste por actividades industriales con alto contenido tecnológico y de servicios con mayor valor añadido”.

Perdónenme, pero estas valoraciones me parecen triviales y son tan reiterativas que se toman ya como frases vacías y sin contenido. ¡Pues claro que lo mejor sería que el empleo fuera de calidad! Pero hay lo que hay. Y en buena lógica parece que en todo caso es mejor tener empleo, que cumpla con las exigencias legales, que estar en el paro.

Los abogados llevamos los casos que nos confían y supongo que a todos nos encantaría que nos ofrecieran casos de elevada cuantía por los que pudiéramos minutar jugosos honorarios. ¿A qué cirujano estético con consulta privada no le gustaría tener pacientes con un alto nivel económico para poder facturarles sin remordimientos sus servicios? Y lo mismo cabría decir de todos los profesionales que están sometidos a la ley de la oferta y la demanda.

Por eso, aunque la petición de “empleo de calidad” es lógica, las cuestiones son ¿hay alguien obligado a crear ese tipo de empleo? ¿No les parece que cada empresario crea el empleo que puede? Porque ¿podrían soportar algunas empresas (me refiero a las privadas en las que el empleador se juega su dinero) los costes inherentes al considerado “empleo de calidad” y seguir siendo competitivas?

Más aún: en esta España nuestra ¿es todo de calidad? ¿Son nuestros sindicatos organizaciones de la misma calidad que reclaman para los asalariados? ¿Ofrecen estas organizaciones a sus asalariados el empleo de calidad que reclaman a los empresarios privados?

Tengo para mí que, muchas veces, perdemos la perspectiva. Nuestra economía es la que es y da de sí lo que puede. Una evaluación objetiva de la situación nos debería llevar a no pedir más de lo que se puede dar: todos contribuimos al sostenimiento de los gastos generales y hay que mantener, en un equilibrio estable, los ingresos y los gastos públicos.

Aumentar los gastos improductivos implica tener que obtener mayores ingresos, lo cual conlleva por lo general aumentar la carga tributaria; y esto último, si no se maneja con prudencia, podría generar pérdida de competitividad y, consiguientemente, reducir nuestra Economía.

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