¡Váyase de una vez señor Sánchez!

Publicado por el Aug 3, 2016

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No me tengo por persona impulsiva, sino por alguien que trata de guiarse por la razón. Por eso, me suele parecer excesiva toda imprecación por muy merecida que la tenga la persona a la que va dirigida. Pero creo que su postura, señor Sánchez, de votar no a la investidura carece de toda justificación y parece anteponer una cuestión de tipo personal, su rencor y resentimiento hacia Rajoy, por encima de los intereses generales de España y de su partido.

No sé a quien pretende engañar, pero las personas mínimamente informadas saben que los argumentos con los que usted pretende justificar su no a la investidura de Mariano Rajoy no resisten un análisis mínimamente racional.

Hoy le he oído justificar su voto negativo diciendo que la izquierda no vota a la derecha y que Mariano Rajoy debe pactar con las fuerzas de derechas con las que logró conformar la composición de la Mesa del Congreso de los Diputados.

Pues bien, salvo que usted sea un marciano que acaba de aterrizar en la política española, sabe con absoluta certeza que su propuesta es imposible. Porque no existe posibilidad alguna de que el PP pacte simultáneamente con los independentistas de derechas y C,s porque el pacto con los primeros excluye a los segundos.

Por eso, creo que debería seguir el consejo que le dio Felipe González en sus recientes declaraciones al diario argentino Clarín, y tener en cuenta que si no es posible formar gobierno hay que dejar que lo forme el PP y eso lleva a la abstención, por mucho que Rajoy no lo merezca.

Lamentablemente esta sensata reflexión fue respondida de inmediato por uno de sus colaboradores (Jordi Sevilla) al que le faltó tiempo para recordar al ex presidente que él no se había abstenido en las investiduras de Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo y José María Aznar. Y ello a pesar de que en el caso de Calvo Sotelo acababa de producirse el fallido golpe de Estado de Tejero.

Me sorprende que usted y sus más allegados hayan considerado equiparables la situación actual con la que había en los primeros años de la democracia. Porque las circunstancias de las indicadas investiduras fueron bien diferentes a las actuales, en las que por encima de todo urge formar gobierno cuanto antes y abandonar la infantil y caprichosa política de vetos que viene manteniendo desde su acceso a la secretaria general del PSOE.

Advierta, en efecto, señor Sánchez que en ninguna de las elecciones a las que alude el señor Sevilla el partido perdedor (en esas tres fue el PSOE) intentó formar gobierno, cosa que pretendió, en cambio, usted en las pasadas elecciones del 20 de diciembre. Observe, también, que, a diferencia de entonces, ahora se dan otras dos singularísimas circunstancias jamás vividas en nuestra reciente democracia, como son una investidura fallida  y la repetición de las elecciones.

Si a lo que antecede se añade que tampoco antes hubo un gobierno en funciones durante tanto tiempo y con la necesidad de cumplir determinados compromisos relativos a la política económica interna y europea, como la aprobación de los presupuestos, la fijación del techo de gasto, etc, comprenderá usted que comparar las anteriores investiduras con la actual es un error insostenible.

Habrá quien pueda pensar que fueron más graves las circunstancias en el caso del fallido golpe de Estado de Tejero y que, a pesar de ello, el PSOE votó en contra de la investidura del presidente Calvo Sotelo. Por eso, conviene recordar que entonces en la primera votación Calvo Sotelo obtuvo 169 votos a favor (165 de UCD, 3 de Coalición Democrática y 1 de UPN) y 158 en contra, 17 abstenciones y 6 ausencias. Y fue en la segunda votación, y después de la nefasta intervención de Tejero, cuando Calvo Sotelo recibió 186 votos a favor y 158 en contra, ninguna abstención y 6 ausencias. Es decir, que las 17 abstenciones de la primera votación se convirtieron después, por la grave circunstancia del fallido golpe de Estado, en lo que tenían que haber sido desde el principio: votos a favor de la investidura.

Pero la gran diferencia entre entonces y hoy es que en aquella investidura el voto del PSOE era irrelevante –se mantuvo siempre igual y hubo investidura-, mientras que en ésta es la clave de que exista o no investidura: si el PSOE vota las dos veces no iremos a las terceras elecciones.

Por eso, no es un arranque de visceralidad, ni siquiera la poca simpatía que le tengo a usted, lo que me mueve a exigirle que se vaya, sino que no existe la más mínima justificación creíble para defender su postura bloqueante, lo cual revela el mayor de los desprecios por su parte a los intereses generales de España y de los españoles.

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