¡Pactar con el PP no es infecto-contagioso!

Publicado por el Jul 5, 2016

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En las elecciones democráticas, se supone que todos los votos son emitidos por ciudadanos que gozan de buena salud democrática y que, salvo raras excepciones, quieren lo mejor para su país. Si esto es así, y no hay por qué dudarlo -al menos por lo que concierne a los que han concurrido a votar el pasado 26 de junio-, habría que deducir también que las formaciones políticas elegidas, desde la que obtuvo más votos a la que recibió menos, tienen la misma salud democrática que sus líderes, sus militantes, sus simpatizantes y sus votantes. Dicho más llanamente: tenemos que adoptar como punto de partida que todos los votantes están democráticamente sanos.

Sostener lo contrario –es decir, que hay votos sanos y otros que no lo son- implicaría tener que abrir unas cartillas sanitarias en las que cada ciudadano debería exponerse ante de votar a un chequeo (¿quién tendría legitimidad para hacerlo?) para determinar si puede emitir un voto sano o enfermo y, en este último caso, si el voto es infeccioso, contagioso, o infecto-contagioso.

Como lo que acabo de decir es un sinsentido, convendrán conmigo en que parece poco admisible compartimentar a una determinada formación política, el PP,  y a sus seguidores, y encerrarla seguidamente en un gueto por razones de sanidad democrática con la aviesa finalidad de que no pueda infectar o contagiar a los individuos supuestamente sanos que son los que votan a los demás partidos.

Admito que puede parecer exagerado, pero por lo que vengo observando en los medios de comunicación, da la impresión de que casi todos los partidos políticos consideran de facto que pactar con el PP es corree un grave riesgo “político-sanitario”.

Entiendo que los partidos filo-terroristas, los independentistas, incluso los nacionalistas, y hasta los que aún conservan tics antisistema, puedan tener algún reparo en pactar con un partido, como el PP, que está tan enfermo que combate el terrorismo, se opone a la separación de España, no está a favor de establecer diferencias territoriales y defiende una gestión económica de los recursos generales realista y eficiente.

Lo que me parece, en cambio, increíble es que los representantes de los partidos constitucionalistas (básicamente el PSOE y C,s) se estén planteando si deben favorecer o no que gobierne el PP, como si ello supusiera exponerse a una grave enfermedad infecto contagiosa.

Desde luego, el hecho de que el PSOE permita formar gobierno al PP e incluso llegue a acuerdos programáticos puntuales no supone ceder la oposición de izquierdas a Unidos Podemos. Todo dependerá del PSOE y de si a lo largo de la legislatura si son capaces de encontrar las líneas programáticas que demandan los tiempo modernos para seguir siendo una opción de gobierno.

Pero lo que más me cuesta entender es que C,s no quiera aparecer ahora como se ha venido anunciando desde siempre; esto es, una formación seria y comprometida con el interés general de España. En lugar de ello, parece que prefiere jugar a que sea el PSOE quien lo acompañe a visitar al enfermo “infecto contagioso”. Si era verdad lo que decían sus líderes de la gran admiración que sentían por el  añorado Adolfo Suárez, ¿creen que el líder de UCD con el sentido de Estado que demostró estaría en un juego como el que están ustedes?

¡Señores del PSOE y de C,s sean serios! No jueguen a decir que es el PP el que tiene que jugar la partida de formar gobierno, pero que ustedes quieren que se les reparta ninguna carta.

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