Sánchez anima, cuando es el verdadero causante del desaliento

Publicado por el jun 20, 2016

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Como es sabido, la Ley Orgánica del Régimen Electoral General de 1985 autoriza a publicar encuestas sobre el voto estimado para cada partido y los escaños correspondientes hasta 5 días antes de las elecciones. Esto explica que en distintos periódicos de ayer aparecieran diversas encuestas que coincidían, con variaciones en los porcentajes, en que el PP ganaría las elecciones, en segundo lugar quedaría UP, a continuación el PSOE y en cuarto lugar C’s.

La Voz de Galicia de hoy, refiriéndose a la intervención que tuvo ayer en Zaragoza el líder socialista, titula “Sánchez llama a <<sentir los colores>> del PSOE para combatir el desánimo”. Y en el texto de la noticia se relata que el candidato socialista pidió expresamente a los asistentes que no cayeran en el pesimismo por los datos que reflejan las encuestas: <<no miréis a ningún lado, mirad al frente, sentir los colores>>.

No existe ni un ápice de duda de que Pedro Sánchez está plenamente capacitado para planificar la campaña electoral como desee y para decirles a los asistentes a sus mítines lo que le parezca conveniente. Pero a los que analizamos con un mínimo de sentido crítico sus actuaciones políticas hay cosas que nos resultan difíciles de entender.

Con Pedro Sánchez a la cabeza, el 20 de diciembre de 2015 el PSOE, aunque obtuvo el peor resultado electoral de la historia de la presente democracia, fue la segunda fuerza política más votada. Desde esa posición, el señor Sánchez pudo poner en marcha la estrategia política más adecuada para obtener lo mejor para su partido. Y, aunque estaba constreñido por los límites que le impuso el Comité Federal de su partido, lo cierto es que se lo jugó todo a convertirse en el principal protagonista de una investidura fallida que desembocó en las elecciones que tendrán lugar el próximo domingo.

Y ahora, seis meses después, resulta que las encuestas –que efectivamente son solo sondeos de opinión, pero pronostican todos lo mismo- vaticinan que el PSOE tendrá menos votos que entonces y que se convertirá en la tercera fuerza política.

¿Quién es el responsable de este previsible desaguisado? De momento, y mientras no se conozca el resultado definitivo, no parece discutible que, si hay “desánimo” en la filas del PSOE, el responsable es el secretario general del partido, que fue el que a partir del 20 de diciembre  jugó tan torpemente las bazas que pusieron en su manos los electores.

Por eso, no deja de sorprender que sea el verdadero causante de la situación agónica en la que se encuentra hoy por hoy el PSOE, su secretario general, el que trate de infundir ánimo a sus desalentados seguidores, apelando a “sentir los colores” del partido. ¿No habría sido mejor que fuera el propio Sánchez quien, el 20 de diciembre, sintiendo los colores de verdad y siguiendo el camino de dignidad que le habían marcado algunos de sus antecesores, hubiese renunciado a seguir al frente del PSOE tras tan sonado descalabro electoral? ¿Cómo puede alguien que solo siente los colores de “Pedro Sánchez”, que es tan egocentrista que ha antepuesto sus intereses particulares a los de su partido, pedir a los desolados los militantes y simpatizantes del partido que “sientan los colores”?

Digo más: no sé lo que pasará el 26 de junio, pero tengo para mí que si se produce el siniestro electoral que anuncian las encuestas y el partido socialista es rebasado finalmente por Unidos Podemos, dudo mucho que incluso en ese caso el señor Sánchez tenga la decencia de dimitir el mismo día 26 por la noche. ¡Ojalá que me equivoque! El tiempo lo dirá.   

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