Las “sinrazones” de los universitarios antisistema

Publicado por el jun 16, 2016

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Como seguramente conocerán, en la madrugada de hoy un grupo de universitarios (supuestamente) allanó, forzando la cerradura, la capilla de la Universidad Autónoma de Madrid y pintó las paredes reclamando la educación laica, el aborto libre, y la transexualidad. Estos aguerridos “combatientes por la libertad” completaron su “valerosa” actuación dejando unos panfletos en los que, entre otras cosas, se decía:

«Nos enseñan a obedecer órdenes, a competir con nuestros compañeros por tener un mejor expediente o a creernos superiores a los demás por estar en la Universidad o tener mejores notas [...]. Del mismo modo que el sistema capitalista, la Iglesia lleva años adoctrinando, enseñando a cumplir órdenes y estableciendo una moral que beneficia únicamente a unos pocos [...]. No aceptamos que la Universidad ceda un espacio a una institución como la Iglesia. Y menos cuando podía servir para recuperar servicios que les han sido arrebatados a los estudiantes».

Es verdad que si hay un campo en el que puede florecer cualquier idea, incluso la más utópica o disparatada, es el de la juventud. A esa edad, el grado de rebeldía alcanza las más elevadas cotas. Por eso, no es infrecuente ver a grupos de jóvenes marchar bajo cualquier bandera, incluidas las que están descoloridas por tener fuertemente desvaído el color de la razón.

Lo que sorprende es que haya gente con tan poca capacidad de crítica como para promover movilizaciones, incluso violentas, a través de mensajes como los que figuraban en los panfletos abandonados en la capilla.

En efecto, ¿puede alguien con dos dedos de frente sostener que la Universidad como templo del saber, en lugar de enseñar a obedecer, debe propugnar el desconcierto, la incoherencia o el barullo? ¿Puede alguien creerse que, en lugar de tratar de competir para conseguir el mejor expediente, a la Universidad se va a captar conocimientos por ciencia infusa en espera del milagroso aprobado general? ¿Puede alguien afirmar seriamente que en la actualidad es obligatorio dejarse “adoctrinar” por las enseñanzas de la Iglesia Católica? ¿Acaso alguien de los muchos que se beneficiaron de las instituciones de caridad de la Iglesia puede afirmar que lo socorrieron a cambio de aceptar previamente la moral católica?

Y en cuanto a las reivindicaciones de educación laica, aborto libre y defensa de la transexualidad, ¿no han comprendido todavía aquellos profanadores violentos que la libertad o es para todos o no es verdadera libertad? ¿No comprenden que propugnar que solo haya educación laica supone cercenar de raíz la libertad de los que prefieren otro tipo de educación como la religiosa? ¿No comprenden que en el tema de la libertad de enseñanza (por cierto uno de los derechos fundamentales según nuestra Constitución) como en las cuestiones del aborto y de la transexualidad hay dos dimensiones, la político-social y la religiosa, y que es la primera dimensión y no la segunda la que fija los límites de lo que se considera conforme con el interés general de la ciudadanía?

¿Por qué como universitarios, que se supone que son, no piensan un poco, ya que pensar no duele?

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