La mano de Pedro Sánchez ¿tendida o extendida?

Publicado por el abr 16, 2016

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Ante la última ronda de conversaciones convocada por el Rey para los días 25 y 26 con vistas a la designación de un candidato para la investidura, Pedro Sánchez declaró “mi mano sigue tendida, yo no me rindo, hasta el último minuto el señor Rivera y el señor Iglesias tendrán en mí un aliado para lograr el cambio que merecen los españoles”.

En un encuentro con los militantes de Málaga, Pedro Sánchez agregó: el señor Soria con su renuncia “enseñó ayer el camino” al presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, “para mi el cambio es más necesario que nunca, no puede esperar, no debe esperar” . Y concluyó preguntando retóricamente a Pablo Iglesias “qué más argumentos se necesitan para poner fin al gobierno de la vergüenza y dar paso a un gobierno de cambio, ejemplar y social”.

No me voy a detener en el menosprecio de Sánchez a los siete millones doscientos mil votantes del PP, a quienes llamó “desvergonzados”, porque son los que han votado a favor del partido y del presidente del gobierno de la “vergüenza”.

Tampoco voy a decir nada sobre el arranque de engañosa soberbia al autoproclamarse como futuro “gobierno ejemplar”, pues cada uno tiene su propia idea de cómo fueron los últimos gobiernos del PSOE.

En lo que sí me parece que merece la pena detenerse es en el significado que hay que dar al gesto de la mano de Pedro Sánchez. Él habla de mano “tendida” lo que podría interpretarse en el sentido de una mano que “da”; es decir, una mano generosa que se ofrece para dar a los demás. Pedro Sánchez nos quiere hacer creer que hasta el último minuto tendrá la mano tendida a Rivera e Iglesias para darle a España el gobierno que merece.

Sin embargo, bien miradas las cosas, la mano de Sánchez, más que tendida para dar, está “extendida” para pedir. Es la mano de alguien que está pidiendo desesperadamente que los partidos con representación parlamentaria le den los votos suficientes para lograr su anhelado sueño de ser investido presidente. O sea que el señor Sánchez es un mendicante que suplica políticamente que le hagan la caridad de otorgarle la confianza para alcanzar lo único que lleva buscando desde el 20 de diciembre que es la presidencia de un gobierno.

Lo curioso es que quien tanto extiende la mano para pedir a otros partidos “encoje” su mano para no dar lo que le correspondía al partido que congregó el mayor número de votos, recurriendo para justificar su cicatería a todo tipo de disculpas como ese “mantra” del voto del cambio, adornado ahora por los calificativos de “ejemplar” y “social”. Lo que no nos dicen es de qué tipo de “ejemplo” habla ¿del despilfarro?, y qué entienden por “social” ¿quedarse con las ayudas sociales europeas para el empleo en el caso de los EREs?

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