Pedro Sánchez y los tres pilares

Publicado por el mar 31, 2016

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Esta mañana, en los desayunos de TVE, Juan Carlos Girauta, portavoz de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, expuso con precisión y claridad los tres puntos programáticos esenciales en los que coinciden este partido político y el PSOE, resaltando que, en cambio, Podemos mantenía respecto de cada uno de ellos una posición claramente divergente.

Así, afirmó que Ciudadanos y PSOE eran constitucionalistas, mientras que Podemos no propugnaba una reforma de la Constitución de 1978, sino iniciar un período constituyente. Añadió que mientras Ciudadanos y el PSOE defendían la igualdad y unidad entre todos los españoles, Podemos apostaba por la defensa de los privilegios de los viejos terruños. Finalmente, señaló que Ciudadanos y el PSOE eran decididos partidarios de reforzar la Unión Europea, en tanto que Podemos ya estaba trabajando allí por abandonarla y salir del euro.

Durante su intervención, Girauta incluyó también al PP en el bloque de los partidos constitucionalistas, lo cual significa que este destacado dirigente de Ciudadanos considera, como no podía ser de otro modo, que el Partido Popular coincide con Ciudadanos y el PSOE en esos tres puntos programáticos esenciales.

Pues bien, ¿me quiere alguien explicar cómo es posible que Pedro Sánchez, en lugar de intentar pactar con un partido con el que comparte esos tres puntos programáticos esenciales y que ha sido el más votado por los españoles, busque un acuerdo de investidura con un partido que muestra tan profundas divergencias en esos puntos programáticos esenciales?

Voy a admitir a efectos puramente dialécticos que Pedro Sánchez no se niega en rotundo a pactar con el PP por su desmesurada ambición, su egocentrismo y sus indisimulados deseo de convertirse en presidente del gobierno. Y voy a aceptar también –aunque esto me cuesta mucho incluso aunque sea como mera hipótesis- que el líder socialista es sincero al decir que los resultados del 20 de diciembre pusieron nítidamente de manifestó que los españoles optaron por el “cambio” entendido en el sentido de que por encima del cualquier otra cosa hay que desalojar del poder al PP y a Mariano Rajoy.

Pero aun admitiendo lo que antecede, me surgen de inmediato una serie de preguntas para las que no encuentro una respuesta congruente con el indicado punto de partida del voto por el cambio.

Así, si el cambio que supuestamente votaron los españoles fue desalojar a Rajoy y al PP de la Moncloa, ¿podría alguien precisarnos qué dijeron los españoles respecto de quién querían que fuese el futuro presidente del gobierno? Además de los 7.200.000 votantes que expresaron claramente que el presidente debía ser Mariano Rajoy, ¿en qué parte de las papeletas del voto dijeron los que no votaron al PP que el próximo jefe del gobierno tenía que ser Pedro Sánchez? Nos podrán decir que es porque fue el segundo más votado, pero si esa es la razón ¿cómo es posible que no se tenga el cuenta al primero?

Y si no fue en las papeletas electorales donde los votantes escribieron sus mensajes, sino que lo dejaron todo a la libre interpretación de sus candidatos elegidos, ¿de dónde deducen éstos que hay un único mensaje de cambio con el mismo contenido, claro, unívoco, en la misma dirección e indiscutible? Si como nos dice el señor Girauta, Ciudadanos y el PSOE difieren respecto de Podemos en los tres pilares fundamentales arriba mencionados, ¿de qué cambio están hablando? ¿incluye los tres pilares, o solo alguno de ellos? Y ya puestos a preguntar, ¿persiguen el mismo cambio, por ejemplo, IU, el PNV, y Bildu? Me temo que no.

Por eso, si después de más de tres meses de las elecciones generales los líderes de los partidos implicados siguen enredados en buscar un candidato que logre la investidura es porque, lejos de seguir como en ocasiones anteriores el dictado de las urnas, están enredados en tejer complicados –y probablemente imposibles- acuerdos basados en la matemática parlamentaria. El tiempo dirá quién es el responsable de este desaguisado, pero me temo que muchos no dudaríamos al señalarlo.       

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