¡Es la civilización, estúpido!

Publicado por el Mar 25, 2016

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Como seguramente sabrán, en la campaña electoral de 1992 que ganó contra todos los pronósticos Bill Clinton a George Bush (padre) se hizo muy famosa la frase “es la economía, estúpido”, que fue utilizada para destacar que en aquella contienda electoral lo esencial para los votantes fueron las cuestiones de la economía doméstica.

Poco antes de las pasadas elecciones electorales, ante la excesiva importancia que el PP y sus estrategas venían otorgando a la economía, surgieron analistas que sustituyeron la frase norteamericana por la de “es la política, estúpido”.

Pues bien, ante las irresponsables declaraciones de un tal “Santiesteve”, alcalde de Zaragoza, quien, ante los recientes atentados de Bruselas, ha afirmado “nos vuelve la violencia que hemos contribuido a sembrar en el mundo”, hay que recordarle que “es la civilización, estúpido” contra lo que está combatiendo el Yihadismo.

En efecto, hace unos días, viendo la película danesa “En un mundo mejor”, ganadora del Oscar en 2011 a la mejor película en lengua extranjera, hubo una escena que a mi juicio resumió de manera idónea lo que es la civilización. Permítanme que la relate resumidamente.

La película narra la historia de un matrimonio en crisis en el que el varón, que era médico, pasaba varios meses al año en África, ejerciendo su profesión en un poblado muy pobre. En algunas ocasiones, un grupo de nativos traían a su hospital de campaña unas jóvenes con el vientre abierto y sangrando porque un desalmado, el más poderoso de la tribu, tenía la costumbre de apostar si la joven embarazada portaba un niño o una niña.

Pero un día, llegó al hospital, acompañado de sus matones fuertemente armados, el cruel apostador con una pierna infectada en solicitud de que el médico extranjero lo curara. Al ver la escena, los atemorizados nativos reflejaron en sus rostros que por fin había llegado la ocasión para que el médico danés se vengara de todas las salvajadas que había cometido el jefe con las jóvenes embarazadas de la tribu.

Su sorpresa fue mayúscula al ver que lo trataba como a los demás enfermos e incluso uno de ellos le dijo al medico en tono de reproche que era una persona extraña por no haber aprovechado para vengarse de aquel tirano. En la película, el médico no respondió, pero cualquiera de nosotros le diríamos “es la civilización”.

Mas recientemente: el terrorista yihadista, Salah Abdeslam, responsable de la masacre del pasado noviembre en París, tras ser detenido fue asistido en sus declaraciones ante las autoridades por el abogado Sven Mary. Pues bien, por muchas ganas de venganza que se tengan contra los terroristas yihadistas el derecho a la defensa y a un juicio justo son conquistas irrenunciables de nuestra actual civilización. Y eso implica necesariamente no solo contar con un abogado, sino incluso gozar de la presunción de inocencia mientras no haya una declaración judicial de culpabilidad.

¡Es contra eso, extravagante Esteve, contra lo que luchan los terroristas yihadistas! Y nuestra grandeza, más allá de alguna voz estrafalaria como la suya, es responder a la barbarie y al terror que quieren infundirnos con la enorme fuerza de la civilización.

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