¿Está sembrando el pánico el PP?

Publicado por el Feb 11, 2016

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En los últimos días, varios miembros del gobierno en funciones han hecho declaraciones públicas sobre las posibles consecuencias que se derivarían de un gobierno formado por el PSOE y Podemos. Así por ejemplo, Luis de Guindos afirmó que “si Podemos entrase en el gobierno, se generaría incertidumbre en los mercados”. Por su parte, García-Margallo dijo que “con un gobierno de coalición PSOE-Podemos España podría abandonar la coalición internacional contra el terrorismo yihadista”. Y, por último, Fernández Díaz aseveró que “ETA espera como agua de mayo la formación de un Gobierno de coalición del PSOE y Podemos”.

Ante estas declaraciones, los partidos políticos concernidos (PSOE, Podemos, PNV y parece ser que también Ciudadanos) reaccionaron con dureza y exigieron al gobierno en funciones que parase “tanta vileza” (palabras de Antonio Hernando portavoz del PSOE). Acusaron también al PP de “deslealtad” y de interferir en las negociaciones para la investidura, y César Luena llego a asegurar que a los del PP este tipo de conducta “les sale de manera natural, está en su ADN”.

Esta nueva disputa política me suscita las dos siguientes consideraciones. La primera es determinar si los citados miembros del gobierno en funciones dijeron la verdad o mintieron. Y, aunque estamos bastante acostumbrados a que en política la verdad brille por su ausencia, sería particularmente grave que los ministros en funciones mintieran con intencionalidad política. La segunda consideración tiene que ver con los efectos de dichas declaraciones: partiendo de que fuera cierto lo afirmado por los ministros ¿se puede afirmar que se siembra el pánico?

Antonio Machado, en su Juan de Mairena, escribió “La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”. Veamos las tres afirmaciones desde la óptica de su conformidad con la realidad y más tarde veremos si generaron pánico.

En cuanto a la primera afirmación, si nos atenemos a lo manifestado por los líderes de Podemos, la única posibilidad de que este partido entre en el futuro gobierno es que haya una coalición entre el PSOE (90 escaños), Podemos (69) e IU (2), lo que hace un total de 161 diputados. Pues bien, no creo que nadie se atreva a afirmar que tal gobierno sería estable y que, en consecuencia, no llegaría en ningún caso a generar incertidumbre en los mercados.

En relación con la segunda, como se publicó en su día, Podemos fue uno de los partidos que no se sumó al pacto contra el terrorismo yihadista. Hay que suponer que si alguna formación política no se suma a un pacto de esta naturaleza es porque, al menos en términos globales, no está de acuerdo con la política de combatir al yihadismo puesta en marcha los países que forman parte de la coalición. ¿No les parece, por tanto, que es posible (fue lo que afirmó Garcia-Margallo) la hipótesis de que Podemos llegar a forzar a su entonces socio de gobierno, el PSOE, a que España abandone la coalición internacional?

Y, finalmente, en cuanto a lo de ETA, durante los cuatro años en que gobernó el PP, la política sobre la dispersión de los presos y la persecución de la banda ha sido manifiestamente insatisfactoria para el entorno de la banda. Pues bien, como para que gobiernen el PSOE y Podemos tienen que contar de algún modo con el apoyo del PNV ¿puede alguien pensar seriamente en que este partido nacionalista va a apoyar a la coalición PSOE-Podemos si no es a cambio de suavizar la anterior política con ETA? Y si esto es así, ¿no es para pensar que los presos de ETA pueden estar frotándose las manos?

¿No les parece que llegados a este punto las supuestas “deslealtad” y la “vileza” del PP ya no lo parecen tanto? Partiendo, por tanto, de que los ministros en funciones no dijeron nada que no fuera cierto, ¿se puede afirmar que tales declaraciones están sembrando el pánico? La respuesta a esta cuestión depende del efecto que puedan producir estas afirmaciones en los destinatarios de las mismas. Lo cual obliga a determinar antes que nada quiénes son dichos destinatarios.

Desde luego, como ya no estamos en período electoral, los destinatarios no pueden ser los electores por las dos razones siguientes: porque ya manifestamos nuestra voluntad el 20 de Diciembre y no vamos a volver a votar hasta que haya nuevas elecciones y porque carecería de sentido sembrar el pánico en unos destinatarios que carecen de la más mínima influencia en la futura formación del gobierno.

¿A quién se podría entonces causar pánico? Lo lógico sería pensar en los que tendrán incidencia en la investidura, esto es, los miembros del Congreso de los Diputados elegidos el día 20 de diciembre, porque son los únicos que debido al pánico podrían votar en contra de otorgar la confianza al candidato a presidente del gobierno. Así las cosas, ¿puede alguien afirmar seriamente que las verdades que digan los ministros en funciones del PP pueden causar pánico entre los diputados hasta el punto de inclinarlos a cambiar el sentido de su voto y optar por el no? Respóndanse ustedes mismos.

Así que si lo que han afirmado los ministros en funciones fueron verdades y éstas no son aptas para causar pánico entre los diputados que apoyen la investidura, ¿no será que algunos tratan de aprovechar cualquier ocasión para fingir un escándalo y de paso insultar al PP?

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