El Rey tomó un camino en la encrucijada

Publicado por el feb 2, 2016

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Como ustedes saben, la primera acepción de la palabra “encrucijada” es “lugar en donde se cruzan dos o más calles o caminos”. No creo que nadie dude de que la actual situación política es difícil, y de que, por si esto fuera poco, los inconvenientes se han incrementado inesperadamente al comprobar las lagunas que acaba de dejar al descubierto el artículo 99 de la Constitución, al regular de manera incompleta la propuesta por parte del Rey de un candidato a la Presidencia del Gobierno. En prueba de la certeza de lo que acabo de afirmar permítanme que recuerde, por ejemplo, el silencio del artículo 99 en el caso de que no hubiera habido la posibilidad de proponer un candidato a la investidura.

Pues bien, finalizada la segunda ronda de conversaciones, el Rey, en la encrucijada en que se encontraba, tomó el camino de proponer un candidato a la Presidencia del Gobierno. Designó, en un acto de estricta neutralidad, a Pedro Sánchez, que obtuvo solo 90 escaños, algo más de medio millón de votos, un porcentaje del 22,1% de los votantes y que quedó de cuarto por Madrid.

Vistas ahora las cosas con cierta perspectiva, la propuesta del Rey, que acaba de anunciar el Presidente del Congreso, me suscita las siguientes consideraciones.

La primera es que Mariano Rajoy, en una jugada política de gran altura, se ha guardado en la manga un as por si se vuelve a retomar la senda de la investidura. Seguramente, le sirvió de mucho analizar detenidamente la jugada que le hizo en Portugal la oposición a Passos Coehlo que lideró asimismo la fuerza más votada. En efecto el resto de los partidos perdedores lo desgastó en una investidura abocada desde el principio al fracaso, para después apuntillarlo entre todos dejándolo solo en la oposición.

La segunda es que Pedro Sánchez consiguió, de momento, lo que tanto ansiaba: que el Rey le encomendara iniciar las conversaciones para tratar de obtener la investidura. Lo curioso es que después de haber bloqueado con un empecinamiento obsesivo toda conversación con el PP para alcanzar dicho objetivo, ahora se verá en la tesitura de ser él quien pide entablar conversaciones con este partido.

Y la tercera es qué puede suceder a partir de ahora. De acuerdo con el artículo 99, se ha puesto en marcha un trámite que puede desembocar en dos resultados: la investidura de Pedro Sánchez o que el candidato no obtenga la confianza del Congreso de los Diputados.

El primer caso me parece muy poco probable, porque la aritmética indica que Pedro Sánchez solo podrá ser presidente si obtiene al apoyo de alguna formación independentista. Y ésta, hasta ahora, es una línea roja que le ha trazado el Comité Federal de su propio partido.

El fracaso de la investidura de Pedro Sánchez –que considero lo más probable-, teniendo a la vista el texto del artículo 99, abre de nuevo dos posibilidades. La primera es que una vez que Pedro Sánchez vea frustrada su obsesiva apetencia por la presidencia del gobierno, el Rey inicie una nueva ronda de conversaciones con los representantes de los partidos durante la cual el monarca podría proponer entonces a Mariano Rajoy como candidato. Caso en el cual aumentarían las posibilidades de Mariano Rajoy de ser investido presidente.

La otra sería que el Rey diera por terminadas las conversaciones y que, si ya hubieran transcurridos dos meses desde la primera sesión de investidura, aquél disolviera las Cámaras y convocara nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

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