Pedro Sánchez no quiere volver jamás al paro

Publicado por el Jan 22, 2016

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En su artículo “Con solo 90 escaños…” publicado en el ABC de hoy escribe Carlos Herrera sobre las dificultades que tendrá para gobernar Pedro Sánchez: “El día menos pensado, y todo en función de cálculos electorales, te darán la boleta…. Puede que te resbale, ya que habrás conseguido lo que querías: ser presidente, impedir gobernar a la derecha maldita y afianzarte ante los tuyos. Pero habrás dejado el país hecho unos zorros. Con 90 escaños, eso sí”.

Es tal la ambición de Pedro Sánchez por llegar a ser presidente del gobierno que es posible que hasta los menos interesados e impuestos en política lleguen a preguntarse sobre las razones de este reprochable empecinamiento. Y hablo de razones porque una obsesión tan arraigada no suele deberse a un solo motivo.

No cabe duda de que debe haber personas a las que les mole cantidad –como dice la juventud- ser presidente del gobierno. Pero por poca dignidad personal que se tenga llegar a serlo sin ganar las elecciones es como que te den ante todos una medalla de oro en una olimpiada habiendo quedado el cuarto.

Los más crédulos pueden llegar a admitir que sus deseos de llegar a la Moncloa obedecen a un “odio” a la maldita derecha a la que desearía por encima de todo desalojar del poder. Y también podríamos creer que lo intenta para afianzarse entre los suyos. Puede incluso que haya otras razones que se nos escapan.

Pero vislumbrando lo que le espera si llega a gobernar y que con tanto acierto describe Carlos Herrera en su artículo, no hay que descartar que lo que busque en realidad el señor Sánchez es llegar a convertirse en ex presidente del gobierno.

Me explico. Como declaró él mismo a Bertín Osborne en el éxitoso programa “En tu casa o en la mía”, estuvo algunos meses en el paro, tiempo en el que se dedicó a “buzonear” su curriculum hasta que encontró trabajo en un ONG. Lo cual –y eso es perfectamente explicable- no le debió dejar muy buen recuerdo. Pues bien, tras algo más de año y medio al frente de la Secretaría General del PSOE, tiene ahora ante sí la oportunidad de solucionar su vida para siempre.

La razón de ello es que la Ley Orgánica 3/2004 modificó la regulación del Consejo de Estado y estableció que los ex presidentes del gobierno pueden ser, con solo pedirlo, consejeros natos con carácter vitalicio. Es decir, el señor Sánchez por poco tiempo que estuviese en el cargo y por muy difícil que tuviera sus meses de gobierno, al cesar podría convertirse en miembro nato del Consejo de Estado y para toda su vida, con una retribución más alta que la de un presidente del gobierno: este año 99.676 €.

Así que entre que lo echen los de su propio partido con la sola seguridad de ser diputado durante la presente legislatura (a lo que se expone si no llegue a ser presidente del gobierno) y ser, aunque sea por poco tiempo, presidente del gobierno con el añadido del posterior acceso a Consejero nato y con carácter vitalicio, no sería extraño que en el empecinamiento del señor Sánchez juegue un papel importante el asegurarse que jamás volverá al paro.

No digo yo que sea ésta su única razón, ni tampoco la más importante, pero tengo para mí que puede jugar en él un papel determinante. Para no callarme nada, creo que pesa más en él esta razón que el odio a Mariano Rajoy y a la maldita derecha: porque del odio no se vive, y como escribió Shakespeare de la ira, aunque creo que se puede predicar del odio, “es un veneno que se toma uno esperando que muera el otro”.

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