El Rey y los posibles candidatos a Presidente del Gobierno

Publicado por el dic 27, 2015

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Los resultados de las elecciones generales del 20 de diciembre han complicado la propuesta de un candidato a la Presidencia del Gobierno. Pero no porque no esté claramente regulado el procedimiento previsto al efecto, sino por el hecho de la propia composición del Congreso de los Diputados.

En efecto, la Constitución prevé (art. 99) que –y este es el caso actual- después de cada renovación del Congreso de los Diputados, el Rey, previa consulta con los representantes de los grupos políticos con representación parlamentaria, propondrá a través del Presidente del Congreso un candidato a la Presidencia del Gobierno.

Hasta ahora, nunca hubo problemas porque el partido que ganó las elecciones, aun sin contar con mayoría absoluta, pudo siempre comunicarle al Rey en las indicadas consultas previas que contaba con el apoyo necesario para obtener la confianza de la Cámara.

Tras los resultados del 20 de diciembre, Mariano Rajoy, como líder del partido ganador, intentará conseguir el apoyo necesario de otras formaciones políticas para formar gobierno. Todo parece indicar que no alcanzará la mayoría absoluta y, aunque posible, todavía no tiene asegurada tampoco la mayoría simple.

¿Qué sucederá si Rajoy tampoco obtiene la mayoría simple? Son muchos los que piensan, equivocadamente, que entonces se abriría el turno del líder de la oposición Pedro Sánchez. Y digo que equivocadamente porque el indicado artículo 99 de la Constitución, que es el que regula la designación de Presidente del Gobierno, no establece en modo alguno un turno sucesivo y obligatorio de candidatos de los demás partidos con opciones de formar Gobierno. Quiere esto decir que, si fracasase el intento de Mariano Rajoy, el Rey, lejos de tener que proponer necesariamente a Pedro Sánchez como candidato a la Presidencia del Gobierno, podría optar legítimamente por otra persona del Partido Popular. Y sería este nuevo miembro del PP el que tendría que presentar el programa político de su Gobierno y tratar de obtener la confianza del Congreso.

Esta hipótesis, perfectamente constitucional, lejos de ser una entelequia, puede convertirse en realidad con más facilidad de lo que parece. Piénsese, por ejemplo, que tal y como vienen anunciando las dos formaciones políticas, el PSOE y PODEMOS dicen que han logrado una mayoría estable para formar gobierno tras haber aceptado el primero la celebración de un referéndum de autodeterminación de Cataluña, que nuestro Tribunal Constitucional ha declarado contrario a la Constitución.

Pues bien, en el caso expuesto ¿tendría que proponer el Rey para que asuma la Presidencia del Gobierno al líder de un partido político que anuncia en su programa de Gobierno que se propone vulnerar la Constitución? Es evidente que no, y por dos razones. La primera y más importante es que el Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestó juramento de guardar y hacer guardar la Constitución. Lo cual le impide proponer como candidato a la presidencia del Gobierno a un líder que se propone infringir manifiestamente la Constitución. Y la segunda, porque, fracasados los intentos anteriores, la propia Constitución le permite agotar el plazo de dos meses desde la primera votación de investidura sin hacer nuevas propuestas, disolver seguidamente ambas Cámaras, y convocar nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso. Las reiteradas manifestaciones del Rey a favor del cumplimiento de la Constitución y las leyes inducen a pensar que antes de posibilitar una violación de nuestra Carta Magna haría uso de este instrumento que pone en sus manos el citado artículo 99.

Visto lo cual, o PODEMOS renuncia explícitamente a exigir la convocatoria del referéndum de autodeterminación de Cataluña –con lo cual incumpliría la principal promesa electoral que le hizo a los catalanes- o tengo para mí que Felipe VI jamás propondrá para presidente del Gobierno al representante de un partido que anuncia que va a vulnerar la Constitución.

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