¿Qué dicta la prudencia ante el desafío secesionista?

Publicado por el nov 9, 2015

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No faltarán entre ustedes quienes piensen, y con razón, que no poseo título alguno para hablar en nombre de la prudencia y mucho menos aún para atribuirme este don en exclusiva. Por eso, para dar mi opinión sobre el tema planteado voy a servirme de las reflexiones de dos pensadores españoles de gran talento que me merecen el más alto crédito intelectual: Quevedo y Gracián.

Lógicamente, ambos autores solo se pronuncian sobre lo que aconseja la prudencia a la hora de enfrentarse con problemas de envergadura, y lo que yo haré es reflexionar a dónde debería conducirnos el empleo de esta virtud ante la declaración de independencia aprobada por el Parlament de Cataluña.

Escribió Quevedo en sus “Migajas sentenciosas” que “el prudente sabe juntar muchas conjeturas de cosas para sacar un juicio cierto”. Y refiriéndose a los políticos –lo traigo a colación porque el tema es de política- sentenció “Señaló esto Tucidides, con aquel dicho celebrado de todos los políticos: Que para el gobierno son mejores los ingenios tardos y moderados que los agudísimos y veloces”.

Por su parte, Baltasar Gracián en la enseñanza 47 de su “Arte de la Prudencia”, titulada “huir de los asuntos difíciles y peligrosos”, nos aconseja que esa es una de las primeras tareas de la prudencia. Y añade: “Las grandes inteligencias siempre dejan mucho camino libre antes de los momentos críticos: hay mucho que andar de un extremo al otro y ellas siempre están en el centro de la cordura”. Y concluye “Llegan a una decisión tras mucho pensar, pues es más fácil evitar el peligro que salir bien de él”.

Pues bien, aunque hay voces, sobre todo entre los comentaristas políticos, que claman por una respuesta muy dura, Mariano Rajoy pidió recientemente a todas las fuerzas políticas y sociales, así como a todos los españoles, “unidad” para actuar juntos con “proporcionalidad, inteligencia y legalidad”.

Aprobada por el Parlament, durante la mañana de hoy, la resolución de declaración unilateral de independencia, la primera respuesta del Gobierno va a ser, como ya ha anunciado, interponer un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional, cuya inevitable admisión a trámite supondrá la inmediata suspensión de la indicada declaración.

En mi opinión, es una medida inteligente, proporcional y legal. Pero ¿dicta algo más la prudencia? A mi modo de ver, sí. El Gobierno tiene que estar preparado para responder a la estrategia de los secesionistas. Ellos han declarado que desobedecerían la orden de suspensión del Tribunal Constitucional. En ese caso, la conducta a seguir la marca claramente la reciente modificación de la Ley Orgánica del citado Tribunal que permite adoptar medidas como la inhabilitación y multas para hacer cumplir sus resoluciones.

Pero ¿y si no hacen nada? ¿Y si los independentistas acatan aparentemente la decisión del Tribunal Constitucional y no hacen nada que suponga un acto de desobediencia hasta que pasen las elecciones del 20 de diciembre? De ser ésta la salida temporal de los secesionistas, el Gobierno no debería dar por resuelto el problema y quedarse en situación de “impasse” hasta que éstos movieran la próxima ficha.

La prudencia, como decía Gracián, aconseja “evitar el peligro” y esto parece que podría conseguirse actuando, por supuesto legalmente, contra el acto jurídico mismo –de extraordinaria gravedad- de incumplimiento de la Constitución por el Parlament, sin esperar a la desobediencia de la resolución del Tribunal Constitucional que podría tardar en producirse.

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