“Ciudadanos” como partido bisagra

Publicado por el Nov 2, 2015

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Los que vivimos de lleno la transición democrática, a mediados de los años setenta del siglo pasado, recibimos suficiente información sobre los pilares en los que quiso asentarse nuestra entonces naciente democracia constitucional.

Uno de aquellos pilares fue la indisoluble unidad de la Nación española, pero reconociendo al mismo tiempo el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran. Se pretendía que hubiera una única Nación, España, que se configuró como la patria común e indivisible de todos los españoles, únicos depositarios de la soberanía nacional, pero sin dejar de reconocer las singularidades de otros entes territoriales con derecho a la autonomía.

Esta compatibilización del principio de unidad nacional con el del reconocimiento de las autonomías se consagró tanto en las normas constitucionales sobre la composición de las Cortes Generales y la elección de sus miembros como en la Ley Orgánica reguladora del Régimen Electoral General, que instaura la provincia como circunscripción electoral y el sistema proporcional para la asignación de los escaños.

El resultado de este sistema electoral fue que salieron beneficiados los grandes partidos con vocación de gobierno y –y esto es lo que me interesa subrayar- aquellos otros minoritarios que tienen concentrada su representación en pocas circunscripciones (es decir, los partidos nacionalistas).

Pues bien, salvo en aquellas legislaturas en que hubo mayoría absoluta de uno de los dos grandes partidos, en todas las demás el peso de los escaños de los partidos nacionalistas fue determinante para formar las necesarias mayorías de gobierno. Es decir, los partidos nacionalistas, sin ser de ámbito nacional, acabaron jugando el papel de los llamados partidos bisagra (según el Diccionario de la RAE “partido político minoritario que funciona entre otros dos mayores asegurando con su apoyo la función del que gobierna”).

Y claro, como escribí en el artículo recientemente reproducido en este blog “La tenia de España”, los indicados partidos prestaron su apoyo siempre a cambio de más competencias y más dinero, lo que nos ha llevado a la preocupante situación actual.

Todo parece indicar, sin embargo, que las cosas van a cambiar, afortunadamente, en las próximas elecciones generales del 20 de diciembre. En efecto, si los resultados se aproximan a los que vienen indicando las encuestas (en la edición de papel de hoy este periódico publica una encuesta según la cual el PP obtendría 128 escaños, el PSOE 88 y Ciudadanos entre 55 y 56 escaños), habrá un nuevo partido bisagra, Ciudadanos, que, a diferencia de lo sucedido hasta ahora, será de ámbito nacional y ayudará a formar gobierno (muy probablemente al PP) pero, según aseguran –y hay que creerlo- no a cambio de cesión de más competencias, ni tampoco de más dinero, sino de medidas para la conveniente regeneración de nuestra maltrecha democracia.

De ser esto lo que suceda, las cosas mejoraran en el futuro, aunque solo sea en que el partido bisagra jugará un papel de plena lealtad a la Constitución. Y eso viniendo de donde venimos me parece mucho.

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