La trampa de las cifras

Publicado por el Sep 12, 2015

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La generalidad de los medios de comunicación se hacen eco hoy de la celebración de la “Diada” y especialmente de la multitudinaria manifestación a favor de la independencia de Cataluña. Y como no podía ser de otro modo estalló la guerra de cifras: que si dos millones de manifestantes, que si un millón cuatrocientos mil, que si quinientos cuarenta mil. Pues bien, para mí esas cifras son irrelevantes y lo seguirían siendo aunque se hubiese manifestado a favor de la secesión la totalidad del censo electoral de Cataluña.

Y es que tomar la población de un determinado territorio como base del recuento para determinar su voluntad de independencia de España, choca frontalmente con dos preceptos de la Constitución: el que establece la indisoluble unidad de la Nación española, que es la patria común e indivisible de todos los españoles y el que dispone que la soberanía nacional reside en el pueblo español.

De ambas disposiciones constitucionales se desprende que –mientras  la Constitución no diga otra cosa- para valorar la voluntad de independencia de cualquier territorio de España, incluida Cataluña, la única cifra relevante es la del pueblo español en su conjunto.

Por eso, no debemos caer en la trampa de las cifras que manejan los independentistas catalanes. Mientras no logren que voten a favor de su independencia la mitad más uno de los españoles, carecen de legitimidad democrática constitucional para reclamar la separación de España.

En la España democrática de nuestro tiempo ha habido dos intentos de segregación territorial: una, la de la banda terrorista vasca ETA apoyada con las armas; y la otra, la del desafío secesionista catalán a través del incumplimiento de la Constitución. La primera, aunque tuvo como contrapartida la vida y la integridad personal de numerosos ciudadanos de bien, la resistimos sin que ni siquiera el terror pudiera quebrar la firme voluntad del pueblo español de mantener la unidad de la Nación española.

En la segunda, estamos inmersos plenamente en este momento. Por eso, no dejo de preguntarme si los separatistas catalanes, sean muchos, bastantes o pocos, pero en ningún caso la mayoría del pueblo español, creen de verdad que con la expresión de su sola voluntad van a ser capaces de romper la patria común e indivisible de todos los españoles que es España.

Y que conste que formulo esta pregunta desde la más estricta y única democracia existente, que es la de la legalidad vigente. Porque para que nadie se lleve a engaño no hay otra democracia: ¿dónde está escrito que los catalanes pueden decidir sobre su propia soberanía al margen de la soberanía nacional española? ¿Dónde estarían en ese caso los límites territoriales? ¿Podría una provincia o un municipio decidir por mayoría de sus vecinos dejar de formar parte de España?

No caigamos, por tanto, en las trampas numéricas de los secesionistas: todos los que se han manifestado ayer a favor de la independencia forman una pequeñísima parte del pueblo español. Por mucho que les contraríe es la ley y mientras no se cambie las cosas son así.

La vía iniciada por otros, mucho más violenta porque costó muchas vidas, ha sido un camino inútil hacia ningún lugar. Así que, como escribió Dante en la Divina Comedia, canto Tercero del Infierno: “perded toda esperanza” hasta que no logréis que os apoye la mayoría del pueblo español o que diga otra cosa la Constitución.

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