Herrera, Carlos en COPE

Publicado por el Sep 2, 2015

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No exagero ni un ápice si digo que la incorporación de Carlos Herrera a la COPE ha sido el acontecimiento mediático más relevante de la presente temporada radiofónica. La propia cadena de radio, con gran astucia, vino anunciando permanentemente el comienzo de su nuevo programa el pasado día 1 del presente mes mediante el acertado recurso de combinar un pasaje musical utilizado habitualmente por él en su anterior etapa con un corto mensaje de voz: “me alegro”, que era también –y sigue siéndolo- uno de los rasgos del inicio de su programa.

La expectación suscitada no defraudó en absoluto, pues hizo un verdadero alarde de poder mediático transmitiendo a través de las ondas las palabras de personajes de singular relieve en la vida política española y anunciando para los próximos días la intervención de otros “con mando actual en plaza”. Lo cual sugiere, como poco, que Carlos Herrera, al contrario del pobre coronel,  “si tiene quién le escriba”.

Por otra parte, en los dos días escasos de programa hemos escuchado numerosas intervenciones de “fósforos” que supusieron, como dice él mismo, numerosas “adhesiones inquebrantables” y le produjeron, también según sus propias palabras, “hemorragias de satisfacción”. Y como a nadie en España se le regala nada, es de justicia felicitarlo por el indiscutible éxito que ha alcanzado en su profesión, así como a la COPE por haber conseguido incluirlo con su brillante equipo en su programación.

Por lo que le he oído hasta ahora, no creo que sea necesario recordarle a Carlos Herrera la frase famosa de “Memento mori”, «Recuerda que eres mortal», porque es un profesional que respira sensatez. En cualquier caso, son tantas las alabanzas que no está demás exhortarlo para que mantenga los pies cerca del suelo con el fin de que no pierda de vista –como hace la casi generalidad de los triunfadores- la realidad.

Aunque creo con La Rochefoucault que “hay poca gente cuerda que prefiere la censura provechosa a la alabanza traidora”, espero que Carlos Herrera medite serenamente sobre el enojoso exceso de publicidad  que intercala en su programa. No desconozco que las emisoras de radio privadas se financian a través de la publicidad, razón por la cual lo único que digo es que se controle la exagerada emisión de los anuncios. Que haya mucha publicidad, como ocurre en este caso, demuestra que estamos ante un programa exitoso. Pero la publicidad excesiva es odiosa y acaba volviéndose contra los programas que abusan de ella.

Seguro que el equipo de Carlos Herrera sabe si debe atajar este defecto y cómo hacerlo, pero es posible que la subida de tarifas ayude a reducir la publicidad sin afectar a los ingresos. Como estoy seguro de que los oyentes prefieren escuchar al señor Herrera el mayor tiempo posible, le agradecerán que limite razonablemente el “bombardeo” publicitario que tiene que soportar su numerosa audiencia.

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