¿De qué va señor Sánchez?

Publicado por el ago 26, 2015

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Si en lugar de dedicarse a la política, el señor Sánchez fuese jugador de un equipo de fútbol tengo para mí que ya habría perdido la titularidad o estaría a punto de hacerlo. Pero no por falta de oportunidades, sino porque ha venido desaprovechando la gran mayoría de las que ha disfrutado hasta ahora. Ayer fue otra ocasión desperdiciada. Y es que durante el debate sobre los Presupuestos Generales para el 2016 hizo unas afirmaciones tan alejadas de la realidad que serán incluso difícilmente creíbles para sus más acérrimos y disciplinados forofos.

Lo que propuso el señor Sánchez a todos los españoles si llega a ser presidente tras las próximas elecciones generales fue que dedicará una gran parte de su actividad política a “deshacer” –como si fuera Penélope- una parte de lo “tejido” por el Partido Popular. Así, sostuvo que derogaría la LOMCE, invertiría el 7% del PIB en educación en dos legislaturas, rebajaría el IVA cultural del 21 al 5%, reformaría el Estatuto de los Trabajadores para asegurar contratos laborales estables y hacer posible la conciliación familiar, derogaría el Decreto que excluyó a los sin papeles de las prestaciones sanitarias y crearía una renta mínima que asegure una prestación para los 740.000 hogares sin ingresos.

No es posible en el reducido espacio de un Post comentar todas y cada una de estas propuestas, solo se me ocurre indicar que el Secretario del PSOE nos ha dicho qué piensa hacer si gobierna. Pero no he leído en las crónicas parlamentarias cómo piensa conseguir los fondos que hacen falta para cumplir todas esas promesas. Supongo que será subiendo los impuestos. Pero por si pensase en otra fórmula, convendría que nos lo dijera.

Pero lo peor no fueron esas –en mi opinión- quiméricas propuestas, sino que hubiese acusado con extraordinaria ligereza a Rajoy de ser “el peligro para la economía española”. Y por si eso no fuera suficiente añadió que los próximos Presupuestos del PP “dejan fuera a la mayoría de los españoles”. Prosiguiendo con este discurso catastrófico el secretario general del PSOE criticó la reforma laboral porque “provocó el mayor despido de trabajadores de la historia”; añadió que la reforma ha ocasionado que “caigan los salarios, destruyan empleo estable y creen subempleos, precariedad y trabajadores pobres”; y finalizó señalando que los Presupuestos del PP “dejan fuera a los parados, a los trabajadores pobres, a las familias que no reciben ingresos, a los millones de españoles en riesgo de caer a la pobreza, a los investigadores, a los trabajadores de la cultura, y a los empresarios innovadores”.

Pienso que no serán muchos los que crean ya al señor Sánchez. Cuando las autoridades europeas –que pasan por ser imparciales- ponen a España como ejemplo de Estado que ha hecho una buena parte de las reformas necesarias para alejarse del precipicio en que la dejó el gobierno anterior, cuando España está a la cabeza de las naciones que más crecen en Europa, cuando empiezan a cuadrar todas las cifras macroeconómicas que auguran la recuperación definitiva de nuestra economía, ¿cómo puede afirmarse seriamente que el principal artífice de todo ello sea “el peligro para la economía española”? Y si la situación general mejora, ¿espera el señor Sánchez que los ciudadanos se crean que los próximos Presupuestos del PP “dejan fuera a la mayoría de los españoles”?

La credibilidad es como el prestigio, se gana muy poco a poco, pero como él se pierde también en un instante. No faltará quien me tache de benévolo si le digo que solo le quede una pizca.

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