¿A favor de Grecia o de la UE?

Publicado por el jun 30, 2015

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El Gobierno griego no ha querido asumir en solitario las duras consecuencias de sus negociaciones con la troika y ha convocado un referéndum para que sea el propio pueblo griego el que tome la decisión. Este hecho ha supuesto una ruptura de las negociaciones, y ha suscitado entre la clase política española la cuestión de cuál de los dos bandos tiene la razón: los acreedores (FMI, BCE y la CE) o el deudor (Grecia).

Aunque a primera vista pudiera parecer lo contrario, no es fácil tomar partido, porque en este tipo de temas hay quien antepone el sentimiento a la razón. En el terreno de los sentimientos, Grecia es el débil y quien parece que va a sufrir el abuso de los más fuertes. Y ya se sabe que en España buena parte de los ciudadanos se pone siempre de parte del más frágil, aunque no tenga razón. A lo cual cabría añadir hay muchos más ciudadanos deudores que acreedores, con lo que puede predominar el sentimiento del deudor.

Sin embargo, si analizamos el tema detenidamente comprobamos que no estamos, en rigor, ante una simple disputa entre poderosos y débiles, sino ante un pulso entre un deudor que no quiere devolver lo recibido y unos acreedores que quieren que les reintegren lo que prestaron. No se puede decir que todos los griegos se hayan vuelto ricos con los fondos prestados por los acreedores. Pero no puede negarse que con los 246.000 millones de euros que Grecia le adeuda a la troika, cuando su producto interior bruto anual ronda los 182.000 millones de euros, este país ha vivido en su conjunto muy por encima de sus posibilidades. Ha sido un país que ha vivido subvencionado y de esos 246.000 millones de euros que se han gastado los griegos, 26.000 millones se los prestamos nosotros, que no estamos para tirar cohetes.

El conflicto parece, pues, reducirse a un enfrentamiento entre unos que han vivido mejor de lo que deberían gastándose mucho más de lo que produjeron y otros, a los que tildan de abusones, que presionan para que les devuelvan lo prestado. Y en este conflicto los políticos españoles según apoyen a los acreedores o a Grecia son divididos maniqueamente entre malos y buenos.

Los “malos” o abusones son nuestros partidos mayoritarios, porque defienden una idea tan “peregrina” como la de que el que pide prestado no tiene más remedio que devolver lo recibido.

En cambio, los “buenos” son los líderes de Podemos, a los que, en su camino hacia el poder, les va mejor que la sociedad viva en permanente conflicto sin importarles lo que sufra: ya sea soportando el desabastecimiento de los productos de primera necesidad (como sucede actualmente en Venezuela), ya sea con sus bancos temporalmente cerrados y haciendo largas colas para reiterar un máximo de 60 € al día de los cajeros electrónicos (como ocurre ahora en Grecia).

Pero estos dirigentes de Podemos no se limitan a ponerse del lado de los “incumplidores” afirmando que la actuación del Gobierno griego ha sido impecable, sino que tienen el descaro de insultar a los que reclaman su dinero. Así, el tal Monedero compara a los acreedores con las “SS” nazis y considera que “estar con Grecia es estar con la democracia”. Ada Colau habla nada más y nada menos que de “extorsión” del Eurogrupo, y Pablo Iglesias, frivolizando con una ensoñación difícilmente superable, señala que “pretenden asustar a los españoles castigando a los griegos”.

Si las cosas no fueran tan serias, sería para reírse a carcajadas de las ocurrencias de estas nuevas figuras de la política nacional a las que parece “ponerles” el viejo eslogan del mayo del 68 francés “pedid lo imposible”.

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