Le efectividad de los cambios en el PP

Publicado por el Jun 19, 2015

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Como no podía ser de otra forma en la era de la intercomunicación en la que vivimos, los cambios efectuados por Mariano Rajoy en su partido han sido de inmediato ampliamente comentados. Pero todo lo que se ha dicho, sea a favor o en contra, no son más que pronósticos. Y es que si adoptamos como punto de partida que los cambios en el partido se han hecho para que el PP mejore sensiblemente sus resultados en las próximas elecciones generales, todas las opiniones emitidas a día de hoy son, por fuerza, conjeturas sobre si los cambios producirán o no el efecto electoral deseado.

Pero aunque estemos en tiempo de pronósticos y, en consecuencia, de inseguridad, toda vez que se trata de adivinar el futuro, hay algún tipo de razonamiento que permite alcanzar un agrado aceptable de certeza en la correspondiente predicción. Me refiero a enlazar las causas de los últimos resultados electorales con los cambios producidos para evaluar a continuación si éstos podrán influir en los próximos.

Según los análisis más fiables, en los últimos resultados electorales hubo tres circunstancias que influyeron en la mayoría insuficiente que obtuvo el PP: la abstención de casi millón y medio de anteriores votantes, el trasvase de unos seiscientos mil votos a Ciudadanos y el voto de los nuevos electores, que en lugar de abstenerse, optaron decididamente por los partidos y movimientos que representaban una nueva forma de hacer política distinta de la de los dos partidos mayoritarios. ¿Qué efectividad pueden tener los cambios realizados en estas tres circunstancias? Veamos.

No es fácil determinar las causas de la abstención, pero es probable que en los hasta entonces votantes del PP influyeran el incumplimiento de algunas promesas electorales de tipo político (aborto, reforma de la ley electoral y de ciertas instituciones excesivamente politizadas), así como el pertenecer a la clase social-la sufrida clase media- sobre la que recayeron principalmente las medidas para salir de la crisis. En estos ciudadanos, tengo la impresión de que influirán más los propios resultados de mayo -muy contrarios a sus sensibilidades- que los nuevos miembros del PP.

El trasvase de votos hacia Ciudadanos pudo obedecer tanto al hastío con que recibían casi a diario los votantes del PP noticias sobre interminables episodios de corrupción como a los defectos inherentes a los propios dirigentes que representaban el “rostro” trasnochado del partido. La recuperación parcial (la total me parece imposible) de estos votantes dependerá del acierto o desacierto de Ciudadanos y de la innegable “frescura” de los nuevos comunicadores del PP.

En los nuevos votantes, es difícil predecir si los cambios surtirán algún efecto, pero no es aventurado afirmar que siempre recibirán mejor el mensaje de rostros jóvenes -próximos a ellos y sus preocupaciones- que el de los antiguos miembros de la dirección del partido.

En resumen, para comunicar la política del PP hasta las próximas elecciones generales, tanto lo ya hecho como lo que queda por hacer, me parece que las nuevas caras atraerán más la atención de la ciudadanía y ofrecerán más frescor que los trasnochados que no supieron reaccionar rápida y enérgicamente antes los constantes episodios de corrupción. Esas caras las vimos en lo malo ya pasado, las nuevas esperemos que anuncien lo bueno que queda por venir.

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