Hablar tiernamente a los votantes

Publicado por el may 29, 2015

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Los analistas políticos han aducido numerosas causas para explicar los malos resultados que tuvo el PP a pesar de ser el partido más votado en las recientes elecciones. Y sitúan las razones, básicamente, en la corrupción, en los sacrificios sufridos por el pueblo a causa de la crisis y en su deficiente política de comunicación. A esas causas me permito añadir otra de tipo emocional que tiene que ver con la última.  

Para no perder la objetividad hay que partir de que, al entrar en el Gobierno, el PP se encontró con una economía en quiebra y con una seria amenaza de inmediata intervención por la troika. En estas circunstancias, el Gobierno tuvo que hacer, primero, todo lo posible para evitar la intervención para, a continuación, poner en marcha la salida de la crisis. Fue como operar a corazón abierto a un enfermo gravísimo que tenía sus constantes vitales prácticamente planas. Y en esa operación, si bien el equipo de cirujanos era el gobierno, los que donaban la sangre para hacer las imprescindibles transfusiones eran los ciudadanos.

En su novela “Las ratas”, escribe Miguel Delibes que el Rabino Chico «había demostrado ante los más escépticos lugareños que la vaca a la que se habla tiernamente mientras se le ordeña daba media herrada más de leche que la que era ordeñada en silencio». Pues bien, aunque dimos toda la leche que pudimos, y tal vez más, nos la sacaron sin hablarnos tiernamente.

Es verdad que se podría discutir quién sufrió más, pero sufrimos todos: los donantes a los que nos sacaban sangre y los médicos que estaban interviniendo al paciente con el riesgo de que se  quedara en la mesa de operaciones. Pero al equipo médico (el Gobierno) se le exigió no solo que nos salvara (cosa que hizo), sino que nos fuera contando mediáticamente la operación (cosa que omitió).

No voy a juzgar si el Gobierno acertó o no al silenciar lo que hacía para salvarnos de la crisis. Hubo un cierto clamor mediático en este sentido, luego alguna falta pudo cometerse al guardar silencio. Pero desde un punto de vista pragmático creo que lo importante fue salvarnos de la intervención de la troika. De no haberlo hecho, no podríamos ni siquiera imaginar cómo estaríamos hoy

Sin embargo, hubo algo que otros hicieron y el PP no. Y fue no hablarle tiernamente a la gente que sufría, manifestarle afecto por los duros momento por los que estaban pasando. En lugar de ello, la gente veía en los políticos del PP a gente que “cortaba por lo sano” sin aparentar dolor alguno ante las duras medidas que tenían que tomar.

La verdad es que es fácil decirlo ahora a toro pasado. Pero creo que es importante que el PP repare el déficit de afecto que ha mostrado con su pueblo antes de que se celebren las próximas elecciones generales. Y que conste que no es que la gente del PP carezca de cariño para dar, sino que a la derecha la cuesta manifestarlo, a diferencia de otros partidos que lo dan con más facilidad porque están acostumbrados a manejarse mediáticamente para ganar.

Por eso, el PP, en esa nueva política de comunicación de la que se habla, tiene que hablar tiernamente a sus votantes. Tiene que situarse cerca de los que todavía sufren y decirles que el gobierno sigue haciendo todo lo posible para que la mayor parte de la gente empiece a notar la salida de la crisis. Y es que puede que no baste con la economía, sino que también hay mostrar más cercanía con los votantes. 

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