La historieta de Valeria en los mítines de Pedro Sánchez

Publicado por el may 21, 2015

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Recurrir a la ficción para narrar una historia que sirve de mensaje electoral, además de revelar que no se encuentra algo igual o semejante en la realidad, tiene el gran peligro de la incoherencia. Me explico: la realidad es la que es y por muy disparatada que pueda parecer es algo que sucede verdaderamente. La ficción supone, en cambio, imaginar algo que no ha sucedido y, por eso, al inventar se puede caer en la incoherencia. Si, además, se narra varias veces la historia fingida es muy fácil equivocarse.

Esto es lo que le ha sucedido a Pedro Sánchez en la presente campaña electoral. En efecto, como reveló la periodista Ana Pastor en el programa El Objetivo de la Sexta de Televisión, el líder del PSOE recurrió a la historia inventada de una mujer para tratar de criticar la situación laboral a la que habría abocado el PP.

En efecto, Pedro Sánchez comenzó hablado de la limpiadora Juana, que unas veces trabajaba en hoteles de las Islas Canarias y otras en un colegio de Alicante. Lo característico de la “pobre Juana” era lo mucho que la había hecho sufrir la reforma laboral de Mariano Rajoy.

Recientemente, Pedro Sánchez ha cambiado parcialmente la historia. Ahora, en un mitin de Alcorcón, la “víctima” laboral se llama Valeria, a la que describe como una joven de 35 años, en situación de precariedad laboral, natural de un barrio obrero de Barcelona, y cuyo caso le había llamado la atención porque fue su madre quien le pidió ayuda.

Pocos días después, y en un mitin en Santiago de Compostela, Valeria ya no era catalana, sino extremeña, y tenía dos contratos de trabajo de cuatro horas cada uno. Cuando el fabulador Pedro Sánchez llega a Murcia, Valeria trabajaba en una sola empresa, y lo mismo relató en Durango (Vizcaya) con el añadido de que la joven Valeria había trabajado trece horas en un mes por 65 €. Finalmente, en el mitin de Badajoz Pedro Sánchez no recuerda bien su nombre y la bautiza como Verónica.

Creo que actuaciones como ésta no se pueden pasar por alto por varias razones. La primera es, como apunté al principio, que si Pedro Sánchez tuvo que recurrir a la ficción es porque nadie le contó una historia real parecida. De haberlo hecho, le hubiera sido muy fácil atenerse a la realidad sin tener que inventarse un cuento.

La segunda es que me avergüenza el trato que tiene el líder del PSOE con los que tienen la deferencia de ir a escucharlo: los engaña. Lo cual, cuando menos, no parece muy ético y supone un manifiesto desprecio a sus simpatizantes.

Pero es la tercera y última la que más me preocupa, y es que un posible candidato a presidente del Gobierno tenga tan mala memoria: asusta que no pueda recordar un cuento tan breve y que después de narrarlo tantas veces sea incapaz de recordar el nombre de la protagonista de la historia inventada. Empiezo a pensar que el señor Pedro Sánchez es un “falabarato”.  

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