El “resultadismo” en el fútbol

Publicado por el may 20, 2015

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Reconozco que no es fácil pronosticar con acierto: adelantarse a lo que va a suceder en lo que es dudoso, basándose únicamente en los indicios que resultan de la realidad presente. Lo cual es particularmente cierto en aquellas realidades cuyo devenir es especialmente incierto por el conjunto de factores imprevisibles que las envuelven.

Pero hay profesiones en las que no queda más remedio que hacerlo. Pienso, por ejemplo, en los que tienen que manejarse con previsiones económicas que son siempre dudosas o en los comentaristas del fútbol que tienen que aventurar un resultado antes de un partido igualado teniendo que valorar únicamente las fuerzas parejas con que concurren los dos equipos contendientes.

Tal vez por lo que antecede los economistas y los periodistas deportivos se encuentran más cómodos comentando lo que ya sucedió y sus causas que valorando ab initio lo que podía pasar. Dicho de otro modo, y ahora me centro exclusivamente en los comentaristas futbolísticos, éstos se sienten mucho más cómodos comentando el partido ya finalizado que teniendo que correr el riesgo de augurar lo que iba a suceder.

Entre los que comentan el partido ya finalizado abundan escandalosamente los “resultadistas”; es decir, aquellos que se guían casi exclusivamente por el resultado y lo explican todo en función de él. Este tipo de periodistas se parece mucho a los médicos forenses: nunca corren el riesgo de que se les muera el finado. Es verdad que dentro de los forenses –y lo mismo sucede con los periodistas deportivos- los hay mejores y peores, porque hay unos que explican muy bien la causa de la muerte y otros que son más confusos. Pero criticar lo que ya pasó nunca sirve para modificar el resultado.

En cambio, los pocos periodistas que tienen la valentía de anticiparse a lo que piensan que va a suceder –insisto  en los partidos con pronóstico muy incierto-, se parecen a los cirujanos que operan a los vivos: corren el riesgo de que el paciente se les quede en la mesa de operaciones, pero cuando aciertan tienen la satisfacción de haber conseguido que siga viviendo.

A mi particularmente me gustan más éstos que aquéllos. Pero comprendo que es más cómodo criticar lo que pasó que adelantarse a predecir lo que iba a ocurrir. Y es que los “resultadistas” siempre cuentan a su favor con lo que dice el marcador. Por el contario, los que se atreven a pronosticar pueden equivocarse y, en ese caso, es como si tuvieran que disculparse por su error. Y claro a nadie –y mucho más si se trata de alguien  presumido y orgulloso- le gusta reconocer que se equivocó.  

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