La democracia y las ciudades

Publicado por el May 1, 2015

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Se atribuye a Aristóteles la frase “la conservación de una ciudad está en sus leyes”. A este pensamiento solo cabría añadir, en mi humilde opinión, “democráticas”. Porque creo que ningún otro sistema político se preocupa más de la mejora de las ciudades que la democracia. Lo cual es perfectamente lógico porque si este sistema político se caracteriza porque la soberanía nacional reside en el pueblo y éste es el que habita en las ciudades, se comprende que promueva los acuerdos necesarios para dotarlas del mejor equipamiento.

Lo que acabo de decir no es solamente una afirmación teórica, sino que basta volver la vista hacia los últimos treinta años para advertir lo mucho que han mejorado nuestras ciudades y sus alrededores.

Hoy son muchas las ciudades y los pueblos costeros que poseen espléndidos paseos marítimos que son profusamente utilizados por los ciudadanos para deleitarse con la contemplación del paisaje y para hacer ejercicio con el fin de mejorar la salud. Y es frecuente también que en los núcleos poblacionales del interior existan en sus alrededores rutas perfectamente preparadas para que sus habitantes puedan practicar senderismo en sus momentos de ocio.

Las mejoras de los pueblos y ciudades se observa también en la dotación de instalaciones culturales como museos, auditorios, pabellones deportivos, y recintos para practicar otros deportes al aire libre como carriles-bici, etc.

Finalmente, es innegable también el progreso que han experimentado los pueblos y ciudades en la dotación racional de hospitales y demás instalaciones para la salud.

Es verdad que todavía existen lugares en los arrabales de los núcleos de población en los que se ha radicado el “chabolismo” y que son impropios de cualquier concepción democrática de la vida. Pero también lo es que existen políticas de progresiva eliminación de estos asentamientos con el consiguiente traslado a nuevas edificaciones bien equipadas.

Estamos en pleno período electoral para renovar los ayuntamientos y algunas comunidades autónomas. Y es hora de que los actuales dirigentes rindan cuenta de su actuación durante el período para el que fueron elegidos. Los ciudadanos lo tenemos bastante fácil a la hora de decidir el sentido de nuestro voto: basta con mirar nuestro entorno vital y ver lo que prometieron y efectivamente hicieron por mejorarlo.

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