Yihadistas españoles: entre conversos y mercenarios

Publicado por el abr 13, 2015

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A principios de septiembre del año pasado, nuestro Ministerio del Interior cifraba en 51 el número de personas que habían viajado desde España hasta Oriente Próximo para enrolarse en las filas del Yihadismo. En los últimos días, ha sido desarticulada una célula en Cataluña, en la que militaba un peluquero español que dejó escritas anotaciones en su diario, como “estoy muy contento de adquirir este compromiso y lo que conlleva ser musulmán en un mundo cristiano dominado por infieles e impíos”.

En una sociedad tan hedonista como la española actual, en la que el sentimiento religioso cotiza a la baja, llama poderosamente la atención que haya sujetos que, viviendo en un ambiente pacífico y de libertades, puedan ser convencidos fácilmente para abrazar un credo tan sumamente violento y extremo como el que propugna la guerra santa.

Esta singular circunstancia me ha llevado a preguntarme por los motivos que pueden impulsar a las personas –en su gran mayoría jóvenes- para dejarse captar por el yihadismo.

Aunque pueda parecer difícil de explicar, es evidente que en los que abrazan el yihadismo juegan razones religiosas. Según el Real Instituto Elcano, antes de convertirse al yihadismo, los reclutados son sometidos a intensos procesos de radicalización mediante reuniones a puerta cerrada en domicilios privados o lugares de culto.

Pero esto solo explicaría el cómo los “adoctrinan”, no el porqué se dejan “convencer”. Es evidente que desconozco las razones que les mueven a convertirse en yihadistas. Pero sucede, a veces, que cuanto más laica se vuelve una sociedad en mayor medida se genera en ciertos sujetos la necesidad de intensificar sus creencias religiosas.

Tales individuos podrían volverse entonces especialmente “vulnerables” ante los señuelos que les lanzan los “predicadores” de esos movimientos radicales. Las reproducidas palabras del peluquero español relativas al “compromiso” que supone ser musulmán y al hecho de considerar que estaba en un mundo cristiano “dominado por infieles e impíos” sugieren la existencia de una especie de nueva “misión” de los “conversos” que no existe modernamente en otras religiones.

Ahora bien, aunque existen motivaciones religiosas no son las únicas que explican este fenómeno. El citado Informe del Real Instituto Elcano habla de que el reclutamiento suele estimularse a través de incentivos económicos a las familias –generalmente de escasos recursos- que podrían explicar la propia inmolación del yihadista como una especie de “sacrificio” a cambio de la mejora del nivel de vida familiar.

No sabría decir cuál de las dos motivaciones pesa más en los captados yihadistas, pero ninguna de ellas sirve para explicar el trastorno que hay que sufrir para matar a otros seres humanos por cuestiones puramente religiosas.

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