Lo que mola es criticar a Rajoy

Publicado por el Feb 24, 2015

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Tengo para mí que entre nuestra gente corriente hay muchísimas personas sensatas, y creo también que de éstas no son muchas las que hacen pública su opinión, ya sea a través de los medios de comunicación, ya por medio de las redes sociales. Pero entiéndaseme bien, no quiero decir que en los medios y la red prevalezca la voz de los insensatos. Lo que afirmo es que hay mucha gente cabal que se calla, que prefiere no manifestar lo que piensa. A ellas les dedico estos pensamientos.

Es posible que yo esté cegado por alguna causa que desconozco, pero soy totalmente sincero si digo que, en mi humilde opinión, Mariano Rajoy ha administrado bien los intereses públicos en los tiempos tan difíciles que acabamos de pasar.

Basta volver la vista atrás, y repasar simplemente la prensa de hace algo más de tres años, para comprobar, sin lugar a duda alguna, que la mayoría de nuestros más sesudos opinantes incitaban con urgencia a Mariano Rajoy para que pidiera el rescate de España a la troika (UE, FMI y BCE). De haber hecho Mariano lo que casi todos le pedían, los españoles habríamos sufrido todavía muchísimo más, y es muy probable que todavía hoy no fuéramos plenamente dueños de nuestro destino.

Hoy, sin embargo, podemos presumir de que hemos salido, sin haber sido intervenidos, de la peligrosísima sima hacia la que nos precipitábamos, y todo gracias a la templanza e independencia de un presidente del gobierno que ha estado a la altura de las circunstancias.

Habrá quien diga que Mariano Rajoy no le parece simpático, o que no comunica bien, o que no nos ha ido contando ni lo que pasaba ni lo que estaba haciendo para sacarnos del hoyo en el que estábamos a punto de sumergirnos. E incluso habrá quien sostenga que carece de carisma y que ha aumentado las desigualdades frente a los más desfavorecidos. Y es que, en lo que trasciende a los medios y a las redes sociales, mola más, como dice la juventud, criticar al que está al frente del poder que al que vaga cómodamente por las aguas tranquilas, cálidas y desprovistas de la toma de decisiones, de la oposición crítica.

Pero desde mi sincero sentido de la responsabilidad debo manifestar que debe ser muy duro entregarte en cuerpo y alma para salvar a tu país del caos económico y recibir de tus conciudadanos a cambio reproches, cuando no insultos. Por eso, me niego a ser uno de esos que prefieren “salvar” su aparente objetividad hablando mal del Gobierno y de su presidente, cuando pienso que como español le debo el aplauso y el reconocimiento por haber sabido evitarnos el caos de la intervención y situarnos en la senda de la esperanza de tiempos mejores a los que nos encaminamos siendo dueños de nuestro propio destino.

Y aunque sé perfectamente que hoy se lleva hablar mal de la política y de los políticos (sobre todo si son de derechas), manifiesto que a mí, lejos de molarme criticar a Rajoy, me complace  agradecerle públicamente todo lo que ha hecho por mí país. Y lo hago no solo porque se lo merece, sino porque a mí también me gustaría que lo hicieran conmigo los que creyeran que me desempeño con suficiencia y acierto en mi profesión. Porque si ya es difícil enfrentarse con la compleja labor de gobernar un país, todavía lo debe ser más hacerlo creyendo que tu pueblo no aprecia tu dedicación y tus desvelos.

Tras el debate sobre el estado de la Nación que ha habido hoy en el Congreso, cada vez estoy más convencido de que Mariano Rajoy es un gobernante imprescindible: solo pierde en la comparación abstracta con la perfección, pero gana de largo en la comparación con los demás políticos que tenemos y con los de próxima llegada. Por eso, deseo más que nunca que los españoles le vuelvan a dar el timón de nuestra nave, en lugar de aventurarse hacia mares tormentosos y oscuros.

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