El reivindicativo “yo soy…”

Publicado por el feb 20, 2015

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Desde el atentado a la revista Charlie Hebdo, parece haberse puesto en marcha una iniciativa ciudadana en la que una parte del pueblo muestra su rechazo contra un ataque contra la libertad, declarando públicamente que también ellos son el medio o la persona que ha sido víctima del ataque.

Tras el asesinato de varios periodistas del citado medio de comunicación francés, vimos cómo numerosísimos manifestantes portaban carteles en los decía que también ellos eran “Charlie Hebdo”. Y estos días han sido numerosísimos los argentinos que afirman que son Nisman, el fiscal supuestamente asesinado por los indeseables moradores de las cloacas del Estado argentino.

Las reacciones espontáneas del pueblo de ese tipo son dignas de aplauso en la que medida en que reflejan el sentir de una parte de la ciudadanía que no tiene otra manera mejor de manifestar su repulsa inmediata ante un abuso de superioridad contra los más débiles.

La cuestión es si cada uno de los que están comprometidos en defensa de la libertad debe o no seguir esta moda incipiente de autodenominarse como la victima para, de un lado, mostrarle su apoyo y, de otro, el rechazo al violento. A mi modo de ver, el problema no está tanto en las veces que vamos a tener que decir que somos otros, cuanto en la coherencia de cada sujeto a la hora de elegir contra qué ataques se manifiesta proclamando que también él es el atacado.

Digo lo que antecede porque los dos casos referidos no han sido los únicos en los que recientemente ha habido un alevoso ataque contra la libertad. Pienso, por ejemplo, en los asesinatos masivos de BoKo Haram o en las matanzas de Cristianos en Nigeria e Irak. Y, sin embargo, no ha habido en esos casos reacciones similares a la de los dos sucesos mencionados cuando se trata indiscutiblemente de ataques contra la libertad.

Pues bien, en la medida en que puede haber una discriminación selectiva en el sentido de que solo en algunos casos se produce la indicada auto-titulación, no habría que descartar un debilitamiento por desorientación de estos movimientos espontáneos de rebelión ciudadana contra la violencia de los alevosos que atacan con armas. Porque la libertad no admite banderías, no hay una libertad de un signo y otra de otro, la libertad es una y forma parte esencial de la dignidad del ser humano.

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