Los profesores universitarios que lideran Podemos

Publicado por el ene 23, 2015

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Permítanme que diga con orgullo que he dedicado una buena parte de mi vida a la Universidad y que añada inmediatamente que tengo una deuda permanente e impagable con ella: por mucho tiempo que durara mi vida nunca podría devolverle todo lo que me ha dado. Escribo lo que antecede para dejar bien sentado que no solo no tengo nada contra la Universidad, sino que siento por ella, en tanto que templo del Saber, una profunda devoción.

Pero la Universidad tiene grandes defectos. Entre otros, que no todos los que enseñan tienen el nivel de conocimientos exigible. Hay muchos profesores muy buenos, pero no son pocos los que se dedican simplemente a vegetar. Por eso, aunque duela decirlo, en la Universidad española actual hay profesores que saben poco, que lo poco que saben es más teórico que práctico, y -lo que es peor- que pueden seguir holgazaneando en ella los años que deseen porque no hay nadie que controle la “producción” intelectual o académica de los profesores.

Por otra parte, la Universidad y la Sociedad parecen vivir de espaldas: el microcosmos de la Universidad sigue funcionando autónomamente sin que la Sociedad -que es la que la sostiene con nuestros impuestos- le exija más rendimiento que “licenciar oficialmente” cada año a los universitarios que corresponda.

Tal vez las líneas que anteceden pueden explicar por qué en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid ha surgido un grupo de profesores intermedios –los llamo así porque no han alcanzado el grado docente máximo- que últimamente han dedicado una buena parte de su tiempo para preparar su salto a la política.

Alguien podría pensar que no está mal que los universitarios teóricos de la Ciencia Política hayan decidido dedicarse a la práctica, convirtiéndose ellos mismo en políticos. Porque al hacerlo estarían actuando como los profesores de Derecho que se han convertido en abogados o los de Medicina en médicos.

Lo que ocurre es que lo que han hecho los profesores de Políticas es muy diferente. Los profesores universitarios que desean convertirse en abogados o médicos no solo tienen que saber mucha teoría de Derecho o Medicina, sino que han de aprender la aplicación práctica de esos conocimientos o, dicho de otro modo, el ejercicio de la abogacía o de médico. Lo cual requiere dedicación, ir paso a paso y tiempo. Y, desde luego, tales profesores, entre lo que me encuentro, no iniciamos el acceso a estas profesiones creyéndonos sus descubridores, ni por supuesto insultando (llamándoles “casta”) a los profesionales que venían ejerciéndola.

En cambio, esos profesores intermedios de Ciencias Políticas con una formación (¿?) simplemente teórica y sin haber ejercitado cargo político alguno se presentan ante la sociedad como si fueran políticos experimentados y, lo que es peor, insultando a todos los demás políticos que han estado sirviendo, mejor o peor, a los ciudadanos desde la llegada de la democracia.

Es decir, estos profesores universitarios intermedios, sin haber tenido la más mínima experiencia ni siquiera en una concejalía de un pequeño pueblo tienen los santos bemoles de creerse que con ellos empieza la Política y que todos los anteriores fueron otra cosa: una casta. ¡Allá los incautos que confíen en estos engreídos e inexpertos!

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