¿Merecíamos la última portada del “Charlie Hebdo”?

Publicado por el Jan 18, 2015

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Los hechos anteriores a la última portada de la revista francesa “Charlie Hebdo” son de todos conocidos. Para lo que ahora persigo, creo que basta recordar que el irracional y salvaje atentado de los yihadistas contra los redactores y dibujantes del semanario provocó una reacción general de la ciudadanía en defensa de la libertad de expresión, así como que numerosos políticos de primer nivel –tal vez más que nunca- de diferentes países la encabezaran.

Afortunadamente, el citado medio no fue callado para siempre y los restantes miembros del equipo, en instalaciones prestadas, fueron capaces de componer, editar, y poner a disposición del público un nuevo ejemplar de la revista.

Ni que decir tiene que en el momento de componer el nuevo número del semanario sus redactores tuvieron la más amplia libertad para elaborar su contenido y, como no podía ser de otro modo, también su portada. Y eligieron la que seguramente todos ustedes conocen. La cuestión es ¿fue un acierto?

Antes de responder, convendría tener bien presentes varias circunstancias. La primera es que la libertad de expresión del citado medio no fue amenazada ni por los poderes públicos franceses ni europeos. Tampoco hubo restricción alguna por parte de la generalidad de la ciudadanía que respeta las reglas de una convivencia pacífica y democrática. Antes al contrario, como se ha dicho más arriba, unos y otros se pusieron inequívocamente al lado de la libertad amenazada y de los integrantes del equipo del mencionado semanario. Se puede decir –y esta es una conclusión relevante- que la nueva portada no tenía por finalidad demostrar a los demócratas que el atentado no los había atemorizado. Lo damos como seguro e indiscutible.

La cuestión tiene que ser otra. A saber: ¿había que demostrárselo a los yihadistas? La portada ¿tenía por objeto convencerlos de que su enloquecida y repugnante acción no había logrado amedrentarlos? Parece que este era su objetivo, pero ¿estamos ante una lucha exclusiva entre los yihadistas y los periodistas y dibujantes? ¿No hay otros intereses implicados, como por ejemplo la seguridad de la ciudadanía en general?

En mi opinión, la última portada del “Charlie Hebdo” volvió a ofender a los yihadistas, pero también a otros muchos musulmanes. Y lo que puede ser peor, hasta es posible que pueda haber incitados a otros radicales y fanáticos integristas islámicos a cometer nuevos atentados terroristas, que, como siempre, serán masivos e indiscriminados.

Pues bien, ¿merece esa ciudadanía que tan claramente apoyó a los redactores del semanario que éstos los hayan puesto en una nueva situación de riesgo? ¿Tiene sentido que se reincida en conductas que ponen en situación de máxima alerta a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y que puedan llegar a jugarse su vida? ¿Creen que la compra masiva del nuevo ejemplar de la revista fue debida a la portada? ¿No les parece que cualquiera que fuera la portada, incluso una que nada tuviera que ver con los musulmanes, no rebajaría en absoluto el gran número de ejemplares vendidos? Muchas preguntas. Las respuestas son de ustedes.

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