Los ludópatas del juego virtual de la indepedencia de Cataluña

Publicado por el oct 17, 2014

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De la postura que mantiene actualmente Artur Mas hay un aspecto que valoro favorablemente y otro negativamente. Me parece un acierto que haya abandonado la vía inicialmente diseñada para el referéndum soberanista: se trataba de un indudable desafío a la legalidad constitucional y habría provocado una reacción institucional generadora de fuertes tensiones en Cataluña y de la que él sería uno de los peor parados.

En cambio, me parece un grave error persistir con el simulacro de consulta que o bien llega a rozar la legalidad o bien desemboca en un sainete que no se merece el pueblo catalán.

Lo primero puede suceder si se sirve de la misma pregunta que había formulado para el referéndum independentista. Si persiste en la idea de preguntar algo que implique el reconocimiento de una especie de soberanía catalana, estará ignorando a sabiendas la vigencia del artículo 1 de la Constitución que habla de la soberanía del pueblo español. Y ello tendría las mismas consecuencias que el abandonado referéndum ilegal.

Pero, hacer una consulta que no verse explícitamente sobre la independencia, es cualquier cosa menos el ejercicio del supuesto “derecho a decidir” auto elaborado por los secesionistas. Y de celebrase una votación de este tipo sería una especie de pantomima que seguramente abochornaría al sensato pueblo catalán.

La salida que ven los que permanecen en el bloque soberanista inicial son las denominadas elecciones plebiscitarias y la posterior  declaración unilateral de independencia.

Aunque en el ordenamiento jurídico español no existen, en cuanto tales, las elecciones plebiscitarias, nada impide que haya partidos que ante un eventual adelanto de las elecciones autonómicas lleguen a incluir en sus programas electorales la propuesta de la independencia.

Pues bien, aun en la hipótesis de que tales partidos consiguiesen el voto mayoritario en Cataluña, tal resultado electoral no convertiría en legal una declaración unilateral de independencia.

Mientras esté en vigor la actual Constitución la única –repito, la única- manera de que pudiera proclamarse legalmente la independencia de Cataluña es que se convocase un referéndum en toda España y que el voto mayoritario del pueblo español fuera a favor de la independencia de Cataluña.

Esto, que es tan claro, aparentan ignorarlo los separatistas. Y uno ya empieza a pensar que los soberanistas se han vuelto ludópatas del juego virtual de la independencia.                    

 

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