Dos nuevas Españas: una engaña y la otra es engañada

Publicado por el Oct 10, 2014

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En su poema “Españolito que vienes al mundo”, Antonio Machado habla de dos Españas, una que muere y la otra que bosteza. También se recurrió a las dos Españas para referirse a los dos bandos irreconciliables que contendieron en nuestra Guerra Civil. Y tanto en un caso como en el otro, la conclusión del poeta era la misma: al Españolito que viene al mundo una de las dos Españas ha de helarle el corazón. Pues bien, si observamos atentamente la realidad actual, vemos que podría hablarse de otras dos nuevas Españas, una que engaña y otra que es engañada.

Así, en el mundo financiero, ha habido algunos banqueros –no fueron todos y sería injusto generalizar- que recurrieron a una mala praxis con las famosas “preferentes”. Como algunas entidades de crédito necesitaban más capital, transformaron engañosamente los depósitos de dinero de sus ahorradores en fondos del propio banco. Para ello, instruyeron a sus comerciales para que “convencieran” a los clientes menos informados para que cambiaran los ahorros de toda su vida (que dejaban con ello de estar en sus cuentas) por unos títulos (las preferentes) que incorporaban una deuda perpetua de la entidad de crédito con los clientes (no eran ya dinero de los clientes) y de casi imposible recuperación (no tenían la disponibilidad del dinero). En estos casos, hubo una España que engañó, los malos banqueros, y otra que fue engañada, muchos de sus clientes.

También en este mismo ámbito, nos acabamos de enterar que ciertos directivos de una conocida entidad bancaria estuvieron disfrutando (nunca mejor dicho) de unas tarjetas que les permitían disponer a su antojo de fondos de la Entidad para sus intereses personales. Estas tarjetas no suponían nunca un cargo para el beneficiario, sino para la propia Entidad, y eran “opacas” fiscalmente para quien la usaba (porque no declaraba a Hacienda entre sus ingresos los importes utilizados) y, al parecer, también para la Entidad que “ocultaba” sus movimientos a través de apuntes contables de rectificación. Nuevamente, una España que engaña, los manipuladores de esas tarjetas, y otra engañada, los clientes del banco y el propio Estado.

Si pasamos al campo de la política, además de los corruptos (cada vez más numerosos), últimamente han surgido otros “políticos”, organizados en movimientos asamblearios, que se presentan como los solucionadores de todos los problemas de los ciudadanos. Les ofrecen todo lo que necesitan, un puesto de trabajo, un piso, un sueldo, sanidad, educación y justicia totalmente gratuitas, etc. Nuevamente una España que engaña, estos embaucadores,  y otra engañada los ciudadanos que les creen y los votan.

A estos últimos políticos se ha referido recientemente con gran acierto Fernando Savater, diciendo que a unos los engañan con las preferentes y a otros con soluciones bolivarianas. Aviso, pues, a todos los “Españolitos”: una de esas dos nuevas Españas, la que engaña y la engañada, ha de helarnos el corazón.

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