Lo quijotesco y lo sanchopancesco en política

Publicado por el sep 25, 2014

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Una de las características más sobresalientes del imperecedero personaje de Don Quijote de la Mancha es que, en lugar de razón, tenía una enfermiza y desbordante fantasía. De tal suerte que veía, como es de todos conocido, “hermosas doncellas” en quienes eran “mozas descarriadas”, un “alcaide de una fortaleza” en quien era sólo un ventero, “unos desaforados gigantes” en simples molinos de viento y, en fin, “unos encantadores” en quienes no eran más que dos frailes de la Orden de San Benito. Y cuando su escudero, Sancho Panza, un labrador lleno de sabiduría popular, le avisaba de cuál era la cruda realidad, él solía contestarle que sabía poco en materia de aventuras.

Viene a cuento lo que antecede, para subrayar que unos mismos hechos pueden ser vistos de manera muy distinta, según se miren desde la ensoñación o desde el realismo. Pero, así como en lo individual, es apenas trascendente la óptica elegida: ser Quijote o Sancho sólo repercute en uno mismo, no sucede lo mismo cuando se cuidan intereses colectivos. En este caso, parece más aconsejable una visión de las cosas que sea muy ajustada a la realidad y, por tanto, lo más alejada posible del “engañoso” ensimismamiento.

Pues bien, el actual PSOE es una especie de partido político “híbrido” que combina simultáneamente actitudes quijotescas con otras sanchopancescas.Como sanchopancesca o realista hay que considerar la declaración de Antonio Hernando cuando ayer en el Congreso de los Diputados manifestó que su partido apoyaba la legalidad frente al desafío soberanista de la Generalitat de Cataluña. Razón por la cual se pondría del lado del Gobierno tanto en el recurso contra la Ley de Consultas como en la oposición a la celebración del referéndum del 9 de noviembre. En cambio, considero quijotesca o alejada de la realidad la propuesta que plantea el PSOE de reformar la Constitución quedándose en el simple enunciado de su proposición y sin precisar, entre otros extremos de absoluta relevancia, los puntos a reformar o el tipo de federalismo que propugna (simétrico o asimétrico).

Es como si en estos momentos de serio desafío institucional al PSOE solo le interesara dejar patente que aunque apoya al PP en lo esencial se diferencia de él en ofrecerle a los independentistas una reforma constitucional para que abandonen su deriva soberanista. Para despertar al PSOE de esta ensoñación casi infantil me permito recordar que, tras el reciente referéndum de Escocia, en el que la mayoría de los votantes se han pronunciado en contra de separarse del Reino Unido, el exlíder del Partido Nacionalista Escocés (SNP) Alex Salmond  declaró en una reciente entrevista que existían otras vías más allá del referéndum para conseguir la independencia, como la declaración unilateral. Todo un ejemplo aceptación y de respeto democrático a la voluntad popular mayoritaria.

Creer, por eso, que con una reforma de la Constitución, incluso me atrevo a decir que con un federalismo asimétrico, va a colmar las insaciables ansias de independencia de los soberanistas, es quijotesco. Así que señores del PSOE déjense de posturas quijotescas por el simple afán de diferenciarse y opten, al menos en cuestiones trascendentales, por las sanchopancescas. Porque tratar de diferenciarse de los cuerdos y solo en el simple anuncio de medidas imprecisas y con seguridad insatisfactorias para los independentistas como es el federalismo asimétrico, hace que parezca que en esa cuestión sus líderes desvarían.

 

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