¡Menuda empanada mental que nos han creado!

Publicado por el sep 4, 2014

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Vuelvo hoy sobre el estudio titulado “Jóvenes y valores sociales” elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud dependiente de la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) que se publicó ayer. Me parecen muy interesantes los resultados del estudio sobre la evolución de los valores de los jóvenes españoles en la última década.

Pero confieso que no salgo de mi desconcierto cuando leo párrafos como el siguiente: “Los jóvenes españoles de 14 a 25 años son cada vez más conservadores –reivindican valores y virtudes tradicionales como el esfuerzo, el ahorro, la honestidad o la prudencia, por ejemplo- y cada vez se muestran más implicados o dispuestos a implicarse en lo colectivo”.

Un poco más adelante puede leerse: “En definitiva, en los últimos años, quizás a causa de la crisis, los jóvenes españoles se han hecho más ortodoxos, más formalmente correctos, más proactivos frente a lo comunitario, más implicados en lo común, y mucho más preocupados por el orden y la seguridad”.

Finalmente, las consideraciones introductorias del estudio concluyen: “Por el contrario, los valores asociados al presentismo o el hedonismo –apurar el momento, primar el ocio, etc- y usados como señas de identidad del estereotipo del joven pasota, del joven ni-ni, parecen haber perdido importancia para los jóvenes españoles”.

Desde luego, creo que tenemos –o más bien nos la han creado- una empanada mental de cuidado. Es la única manera de disculpar que los redactores del estudio consideren “conservadores” valores como el esfuerzo, el ahorro, la honestidad, la prudencia e implicarse en lo colectivo. Los cuales no son en sí mismos ni conservadores ni progresistas.

De ser los anteriores “conservadores”, se supone que los valores “progresistas” serían los que habrían abandonado los nuevos jóvenes, es decir, el hedonismo, apurar el momento, primar el ocio, ser pasota, o ni-ni. Los cuales tampoco se pueden adjudicar solamente a los progresistas o a los conservadores.

Pero las imprecisiones del estudio no acaban aquí, ya que los jóvenes de hoy, a los que el informe califica de conservadores, consideran altamente admisible “que se ayude a morir a los enfermos graves que lo pidan”, que “exista libertad para abortar”, y “la adopción de hijos por homosexuales/lesbianas”. Opciones éstas que sí parecen más propias de los denominados “progresistas” que de los “conservadores”.

Yo creo que estas simplificaciones de “conservador” o “progresista” a las que nos están acostumbrando los creadores de opinión llevan a estas groseras y desconcertantes equivocaciones. Se preguntarán que ¿cómo habría que calificar a los nuevos jóvenes de acuerdo con los valores que poseen, según el estudio?

A mi juicio, cabrían varias maneras, pero a mi me convencería más que se dijera que los jóvenes de hoy optan por la seriedad y el sentido común y que, por fin, abandonan las pasadas modas “disolventes” que no les conducían a nada.

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