¿De quién es un partido político?

Publicado por el Aug 25, 2014

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Estos días ha saltado a los medios una polémica en UPyD porque el eurodiputado de esta formación, Francisco Sosa, ha manifestado públicamente que su partido debería aliarse con Ciudadanos, de Albert Rivera. Esta opinión, expresada por un político de excelente formación y de reconocida competencia académica, ha sido descalificada por la líder del partido, Rosa Díez y por alguna otra eurodiputada de su misma formación, Irene Lozano, que calificó la propuesta como una “mezquindad”.

Esta disputa me ha hecho plantearme de quién es  un partido político. Y me hago esta pregunta no tanto desde la óptica de la “titularidad” de la formación, cuanto desde la perspectiva de su funcionamiento.

En tanto que asociaciones de derecho privado, los partidos tienen un procedimiento para su creación en virtud del cual surgen unos órganos que son los encargados de dirigir y manifestar la voluntad de la persona jurídica resultante del proceso constitutivo del partido. Y son éstos órganos estatutarios los que ejercen la función de expresar, ejecutar y representar su voluntad social. Sobre este punto, la Constitución se limita a disponer que la estructura interna y el funcionamiento de los partidos deberán ser democráticos.

Pero en tanto que instrumentos a través de los cuales los ciudadanos concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y participan en la vida democrática, parece que el número de los “interesados” en cada partido político aumenta considerablemente: hay votantes, simpatizantes, militantes, y dirigentes. Los partidos nacen, pues, por la voluntad de algunos, pero en su desarrollo posterior son como la flecha que sale del arco: tiene su propio recorrido sin volver nunca al punto de partida.

Por eso, sería bueno que antes de descalificar cualquier propuesta, por muy desacertada que parezca, se escuchase por las vías tan ágiles que existen hoy en día, a los “interesados”. Porque si es verdad que desde el punto de vista de la titularidad no hay dudas sobre quién manda (los órganos de dirección y, sobre todo, si está vivo y en activo, el fundador), desde al óptica de la función política fundamental que ejercen, que es la participación política, debería oírse más a todos los que congenian con su ideario. No se trata de que quien manda imponga su manera de pensar, sino de que el organismo vivo en que se ha convertido el partido llegue a la conclusión que más le convenga.

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