Pujol y Calderón de la Barca

Publicado por el ago 19, 2014

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Como muchos de ustedes saben, Calderón de la Barca escribió que “Al rey, la hacienda y la vida se ha de dar; pero el honor es patrimonio del alma y el alma es solo de Dios”.

Esta mañana he escuchado a Ángel Expósito en su nuevo y brillante programa de la COPE –y le pido perdón por si no recuerdo con exactitud sus palabras- que Jordi Pujol había decidido demandar al banco andorrano que había revelado la existencia de sus cuentas secretas para conseguir con ello que los tribunales invalidasen las pruebas y evitar de este modo la cárcel.

No sé lo que conseguirá Jordi Pujol con sus estrategias jurídicas pero lo que nunca podrá recuperar es el honor que había ido ganando gota a gota con su quehacer político aparente y que ha perdido del todo y para siempre. Y digo honor aparente porque si se hubiera revelado en su momento lo que defraudaba ocultamente, es obvio que su prestigio ya estaría desde entonces por el suelo.

En cualquier caso, lo que no suscita muchas dudas es el ex President de la Generalitat no ha hecho caso de los consejos de Calderón de la Barca: no le dio al rey la vida porque no tuvo ocasión, tampoco le dio su hacienda porque es un defraudador confeso, y el honor tampoco podrá dárselo jamás, pero no porque sea patrimonio de su alma, sino por algo mucho más sencillo: porque se ha quedado sin él.

Puede que a algunos lo del honor le parezca un cuento, pero me enorgullezco de ser uno de esos ilusos que piensan, como nuestro clásico, que es la mayor riqueza del alma. Y si, como dijo Séneca, el honor prohíbe acciones que la ley tolera, en el caso de Jordi Pujol, sus acciones no solo no eran permitidas por la ley, sino que también estaban prohibidas por el honor. Pero le fueron vergonzosamente consentidas y tapadas por otros que seguro que sacaron tajada por ello y no pequeña.

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