Seguimos entre pícaros, perezosos y crédulos

Publicado por el jul 16, 2014

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En el último número del XL SEMANAL, Arturo Pérez-Reverte, en la XXVIII entrega de “Una historia de España”, afirma que entre los Siglos XVI y XVII el oro y la plata americanos nos hicieron “fanfarrones, perezosos e improductivos”. Añade que “el trabajo y la honradez adquirieron mala imagen”. Y concluye que “la golfería nacional, el oportunismo, la desvergüenza se convirtieron en señas de identidad”.

Algo más de tres siglos después, seguimos viviendo entre pícaros, perezosos y crédulos. Me refiero al increíble episodio de “Gowex”, en el que un grupo de pícaros encabezados por Jenaro García ha montado un tinglado con apariencia empresarial con el que ha engañado al mercado, a los inversores españoles y extranjeros, a los auditores, a los políticos, y a los medios de comunicación.

Que alguien quiera ganarse la vida engañando a los demás es, antes que nada, cosa suya. Habrá quienes piensen que hubiera sido mejor que empleara toda su capacidad y su tiempo en crear una empresa real y asentada en bases firmes, reales y duraderas. Pero no fue esa su decisión y prefirió optar libremente por maquinar un enredo de enorme envergadura para enriquecerse en pocos años engañando a los crédulos que, ante la ineficiencia de los que tenían que comprobar la veracidad de los datos, confiaron en el vapor de sus artificios contables.

Lo que no se entiende es la descomunal pereza de los que ejercen el control de los mercados y de los que impulsan a los políticos a premiar a quien iba vestido de oropel, sin averiguar lo que había de  verdad en los falsos méritos asignados al premiado.

La lluvia de galardones cosechados por este pícaro embaucador es impresionante: premio START-EX entregado el 3 de marzo en Bilbao; Galardón a la mejor Nueva Empresa Cotizada concedida por la Unión Europea en la primera edición de los “European Small and Mid-Cap Awards” en 2013; premio al Emprendedor del Año de 2012 en la categoría de Innovación otorgado por la empresa Ernst&Young y Premio Innovación ENISA 25, concedido en 2007 por la Empresa Nacional de Innovación Tecnológica, entre otros. Y ya se sabe que últimamente –y este es un caso más- los premios se dan más por beneficiarse de la supuesta notoriedad del premiado que por sus verdaderos méritos.

Pero, insisto, el problema no es tanto del pícaro de Jenaro García, sino de los perezosos y desacreditados controladores (los encargados al efecto en el Mercado Alternativo Bursátil y los auditores) que no han sabido ni intuir ni detectar a lo largo de varios años el gigantesco fraude que se ocultaba en sus cuentas.

Ha tenido que ser una diligente compañía estadounidense de análisis financiero Gothan City Research, que en lugar de contentarse con los datos que suministraba Gowex, investigó cuidadosamente su contabilidad y dio la voz de alarma, descubriendo el gran timo que representaban las cuentas de esta compañía (¿?) española de redes de wifi.

Acabar con los pícaros parece tarea imposible. Reducir el número de crédulos podría considerarse no muy difícil de alcanzar. Pero para ello habría que exigir fuertísimas responsabilidades a esos holgazanes, perezosos e ineptos controladores de la situación financiera de las empresas, que solo se preocupan de cobrar en lugar de afanarse en hacer bien su trabajo. Los ahorradores no se merecen que estos haraganes pongan en riesgo sus recursos por no dedicar el tiempo necesario a “comprobar” –he aquí la palabra mágica- la veracidad de las afirmaciones contables de todos los que recurren al ahorro público.

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