La verdad maltratada

Publicado por el Apr 21, 2014

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Al contrario que en la medicina en la que se busca decididamente la verdad, porque el éxito del médico pasa necesariamente por su acierto en descubrir la realidad del estado de los pacientes, en la  abogacía, la política y el periodismo la verdad interesa tan poco que se tiende a maltratarla.

En el ejercicio de la abogacía, no es fácil que reluzca la verdad de lo sucedido. Hay, por lo general, cuando menos, dos versiones contrapuestas sobre la realidad de los hechos sometidos a la decisión judicial. Una parte relata lo que, según ella, ha sucedido y, frente a esta postura, se opone otra versión en todo o en parte diferente. Y ambas con la misma intención de convencer al que ha de juzgar, cuya convicción se forma generalmente a través del resultado de la prueba: el juzgador considerará como realmente sucedido aquello cuya realidad considere demostrada. Lo cual no significa, sin embargo, que se haya alcanzado la verdad. Porque la verdad que se somete a juicio se cubre de tantos velos que no es fácil descubrirla.

Algo parecido sucede en la política, que cada vez tiende a convertirse más en el ejercicio de una profesión que en un servicio temporal en defensa de los intereses de los ciudadanos. Tampoco en el ejercicio diario de la actividad política se trata de buscar la verdad de las cosas. Porque la conquista del poder político depende del voto de los ciudadanos. Y para captar el voto, el político tiene que desfigurar la realidad de lo que le perjudica, exagerar la verdad de lo que le beneficia, y resaltar, incluso faltando a la verdad, la realidad negativa de su adversario político. Y en este estado de cosas, queda muy poco espacio para la verdad.

En el ejercicio del periodismo, como escribió Manuel Adrio Arrojo, se tiende a cubrir la realidad con un cristal de aumento. Aquí, el perfil exacto de la verdad interesa menos que la propia deformación agrandada que se refleja tras la lupa.

En cualquier caso, no es un buen ejemplo para las generaciones venideras que en tres de las profesiones que hoy ocupan un lugar relevante en los medios de comunicación estemos maltratando a la verdad.

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