Lord Ismay

Lord Ismay

Publicado por el abr 21, 2014

Compartir

 

La crisis ucraniana ha supuesto un chute de energía para los máximos dirigentes de la OTAN así como para muchos de sus altos funcionarios. Deprimidos por la falta de cohesión, de visión estratégica, de compromiso económico y, consecuencia de todo lo anterior, por el creciente abandono norteamericano, han hallado en la prepotencia rusa una nueva razón de ser e incluso un motivo para aumentar los maltrechos presupuestos de defensa de los aliados. Hacía tiempo que no leíamos declaraciones tan duras como las hechas por el secretario general y por el SACEUR, más aún cuando, por más que traten de ocultarlo, sus palabras no representan el sentir ni el pensar de los aliados de referencia.

Lord Ismay, el primer Secretario General de la OTAN, era un militar forjado en la India y en Whitehall en los momentos más duros de la II Guerra Mundial, dos escenarios complejos que requerían de un profundo sentido de la realidad. Él fue el autor de una de las frases más importantes de la historia de la Alianza Atlántica, aquella que hace referencia a su razón de ser:  ”to keep the Russians out, the Americans in, and the Germans down”. Ahora que la burocracia otanista levanta de nuevo la cabeza reivindicando su papel convendría considerar en qué medida aquellos objetivos siguen vigentes y cuáles, en caso contrario, son los que justifican la existencia de la Alianza.

Ni Georgia ni Ucrania son miembros de la OTAN, por lo que en perspectiva jurídica la Alianza no se ve afectada por las tropelías que Rusia haga en esos estados. Sin embargo, sería falsear la historia no reconocer que tanto desde la Alianza como desde la Unión Europea se ha actuado en esas repúblicas con la intención de distanciarlas de Rusia y atraerlas hacia sí. Podemos explicar ese comportamiento como resultado de una visión estratégica, aquella que asienta la estabilidad de una región en el desarrollo de regímenes democráticos, economías abiertas y justicia social. Pero de lo que no cabe duda es de que hemos actuado, hemos animado a sus formaciones políticas a avanzar en una dirección y cuando Rusia ha reaccionado los hemos abandonado a su suerte. Rusia se ha sentido agredida y está aprovechando la desunión y debilidad de los aliados para recuperar territorios y espacios de influencia. No debemos justificar el comportamiento de Rusia, pero tampoco ignorar la irresponsable actuación aliada y europea. Alemania o Estados Unidos, por poner dos ejemplos significativos, están aparentemente dispuestos a aceptar la partición de Ucrania siempre y cuando se haga guardando las formas y ambas temen, porque ignorantes no son, que pueden estar alimentando las peores intenciones rusas sobre los estados bálticos. Se reforzará la seguridad de estos estados y de otros limítrofes, como los cuatro de Visegrado, pero no se quiere castigar a Rusia por lo que ha hecho ni por lo que sabemos que va a hacer en breve tanto en Ucrania como en Moldavia.

Los americanos no se han ido del todo, porque la OTAN es un instrumento demasiado valioso como para prescindir de él. Sin embargo, nadie se engaña sobre la irrelevancia de su papel en el marco de la estrategia norteamericana. La tendencia hacia la bilateralización y regionalización continúa y continuará por lo menos durante bastante tiempo. Estados Unidos sólo se tomaría en serio la Organización si los aliados invirtieran en defensa cantidades que hicieran creíbles sus capacidades y si se llegara a una posición estratégica suficientemente coherente. Ya no estamos hablando de Obama, sino de Estados Unidos sea quien sea el próximo ocupante de la Casa Blanca. Todos sabemos que no va a ocurrir ninguna de las dos cosas, porque ni hay dinero ni las posiciones se están aproximando, bien al contrario Alemania y Francia continúan su deriva separatista, tanto en política de seguridad como económica. Sus visiones de Europa son distintas y no resulta fácil imaginar que puedan reencontrarse en un tiempo breve. Rumsfeld tenía razón, las “alliances of the willing” se han impuesto, dejando a la OTAN como un marco jurídico y una “caja de herramientas”. Estados Unidos no va a “volver” a la Alianza, sino que va a continuar profundizando las relaciones bilaterales en clave regional.

Los alemanes son hoy el eje sobre el que se construye o destruye, el tiempo lo aclarará, el proceso de integración europea. Su política choca con unos y otros por muy distintas razones, pero de lo que no cabe duda es de que sus posiciones son la referencia del debate tanto en la Alianza como en la Unión.

Si Rusia no comete errores graves, y por ahora no lo está haciendo, no veremos emerger una Guerra Fría 2.0. Parte de los aliados están dispuestos a sacrificar a Ucrania y Moldavia, como antes hicieron con Georgia, para satisfacer al nacionalismo ruso. Esos mismos aliados están estudiando cómo dar garantías a los bálticos y disuadir a Rusia de nuevas aventuras sin con ello perjudicar en demasía las relaciones con Moscú. Equilibrios diplomáticos dirigidos a evitarse problemas, pero que subrayan el estado de irrelevancia de la Alianza así como la incapacidad de la Unión Europea para asumir las competencias que el Tratado de Maastricht y siguientes le atribuyen.

 

 

Compartir

Siguiente

ABC.es

Por esos mundos © DIARIO ABC, S.L. 2014

"Por esos mundos" nació como observatorio de los procesos y hechos más relevantes de la política internacional de nuestros días desde una perspectiva española y europea. Por la propia especialidad del autor se dedica una mayor atención a todo lo relativo a diplomacia, seguridad y defensa.Más sobre «Por esos mundos»

Categorías
Etiquetas