Una bronca magistral

Una bronca magistral

Publicado por el sep 23, 2013

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Imaginen la escena. Dos grandes maestros, campeones de España ambos, escuchan la bronca de un tercer ajedrecista, de cierta edad y logros en apariencia inferiores. Ocurrió en Vigo, hace unos días. El maestro Antonio Gude, escritor, periodista y traductor de insondable erudición, un manantial de datos y anécdotas, les decía a los jóvenes prodigios lo que tenían que hacer con sus vidas, y estos asentían sin rechistar. El viejo profesor, fui testigo, parecía el inventor de la tercera y mejor acepción de la palabra autoridad que ofrece el diccionario de la RAE: «Prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia».

La apasionada diatriba de Gude era en realidad la muestra de cariño de un padre, la regañina de un maestro a su mejor alumno. Antonio aprovechaba las confidencias propias de una velada nocturna en la terraza de un bar para resaltar lo que para él era obvio: por mucho talento que tuvieran, por grandes que fueran sus logros, si querían llegar a algo de verdad importante necesitaban contratar a un entrenador. No debían reparar en medios. Si tenían que hacer un millón de llamadas en busca de patrocinador o lograr que alguien las hiciera por ellos, la tarea no podía quedarse sin hacer. Es imprescindible, venía a decir, que los chavales no malogren su evidente talento, como tantas veces hemos visto en España.

Antonio Gude, en la calle del Príncipe de Vigo, ofrece una sesión de partidas simultáneas. Fotos: María Villar

Antonio Gude, en la calle del Príncipe de Vigo, ofrece una sesión de partidas simultáneas. Fotos: María Villar

El respeto con que ambos miraban a su interlocutor, quien sobre el tablero nunca alcanzó su nivel de excelencia, era proporcional a la vehemencia de Antonio. Puede que le moviera no sólo su pasión y que de algún modo se sintiera impulsado por la montonera de recuerdos y sentimientos que lo asaltaban al volver a su ciudad natal tres décadas después de haberla abandonado por última vez. Gude había acudido a Vigo como participante en el festival organizado para luchar por la presencia del ajedrez en los colegios de Galicia, España y Europa.

La intervención de Gude en los actos oficiales, breve y brillante, terminaba con una cita de Siegbert Tarrasch que nunca está de más recordar: «Como el amor, como la música, el ajedrez tiene el don de hacer felices a los seres humanos». Con Antonio ya había compartido jugosas charlas sobre ajedrez, literatura y cine, tres materias de las que siempre tiene algo que enseñar. En México disfruté de su conferencia sobre Stanley Kubrick y el cine, y siempre que puedo acudo a su blog, El cubo de Rubik, en busca de inspiración y conocimientos. La revista «Peón de Rey» es otro buen lugar para encontrar los artículos de un autor que ha escrito en todas las publicaciones importantes que ha habido en España. Varias incluso las dirigió. El ajedrez, como decía Tarrasch, regala felicidad por sí mismo, pero algunas personas ayudan a que esta dure un poco más.

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Además del fútbol, hay otros juegos que se practican con la cabeza. Son buenos para prevenir el alzheimer y el riesgo de lesión disminuye. Ajedrez y poker ocupan un lugar preferente en este blog. Más sobre «Jugar con Cabeza»

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