Muere Amarillo Slim, el mejor apostante de la historia

Publicado por el May 1, 2012

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Podía apostar a que conseguiría un golpe de golf de más de una milla, que vencería en una carrera a un caballo o que derrotaría a un campeón al ping pong. Y pueden estar seguros de que ganaba siempre, no con trampas, sino gracias a un ingenio tan grande que necesitaba esconderlo bajo un enorme sombrero de vaquero, adornado con una serpiente de cascabel que tuvo la desfachatez de morderlo en vida. Pero sería injusto no contar las otras proezas de Thomas Austin Preston, más conocido como Amarillo Slim, ganador de las Series Mundiales de Poker de 1972 y de otros tres brazaletes, el último en 1990. Presumía de haber jugado con dos presidentes (Lyndon Johnson y Nixon) y con Larry Flynt (que perdió casi dos millones), y fue secuestrado, por error, por los hombres del narcotraficante Escobar… El 29 de abril se topó con la única apuesta que no podía ganar, a los 83 años. 

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Amarillo Slim, vestido como su propio nombre indica, con su inseparable sombrero texano y la serpiente disecada que se atrevió a lanzarle un all in suicida

Lo raro es que no exista una película de la vida de Thomas Preston, que debe su apodo a su larga y estilizada figura, y al pueblo de Amarillo (Texas), donde vivió con su padre desde niño tras el divorcio que desgajó a su familia. Nicolas Cage fue el elegido para interpretar el papel en un viejo proyecto que iba a dirigir Milos Forman, frustrado por razones que se explican al final de este artículo.

En cualquier caso, era difícil acotar la larga y apasionante vida de Amarillo Slim, el primer campeón mediático, en unas pocas líneas o en una sola película. Valga como muestra que tiene el récord Guinness por pertenecer a eso tan americano que son los Salones de la Fama. Preston pertenece a cinco: poker, juego, mayores, leyendas de Texas y leyendas de Nevada.

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Preston, durante las Series Mundiales de 1972, las terceras que se celebraban, en las que ganó el primer premio. Foto: Reuters

Suya es la frase más célebre del póquer, citada con alguna mejora en la película “Rounders”: “Mira alrededor en tu mesa. Si no sabes quién es el primo, entonces es que el primo eres tú“. Era solo uno de sus incontables consejos, que hoy son considerados los mandamientos del poker, “un juego de personas, no de cartas”. “Nadie es siempre un ganador, y si alguien presume de serlo, es un mentiroso o no juega al póquer”, aseguraba. De la humildad (“No te hará daño que tus rivales piensen que no eres más que un pequeño estúpido. Por eso llevo este gran sombrero tejano, botas de cowboy y hablo como un paleto”) podía pasar a una insultante seguridad en sí mismo: “Nunca busco a un primo, sino a un campeón al que convertir en un primo”. Otras veces demostraba su fina ironía: “La población de Amarillo ha permanecido estable en los últimos cincuenta años; cada vez que una mujer queda embarazada, un hombre abandona el pueblo.

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Amarillo Slim vio frustrada la película sobre su vida, pero hizo un cameo en “California Split”, de Robert Altman

Se podrían seguir escribiendo frases salidas de su agudeza durante horas, pero quizá lo que más haya contribuido a engrandecer su leyenda sea su afición a las apuestas de todo tipo. Estas son algunas de las más famosas, que figuran en su libro más interesante (el póquer es secundario), “World Full of Fat People” (Un mundo lleno de gordos), del que puedes leer más aquí:

* Ganó una partida de billar al Gordo de Minnesota (famoso gracias a la obra maestra del cine “El buscavidas”, con Paul Newman). Amarillo eligió el taco: una escoba.

* Aseguró que golpearía una bola de golf hasta una distancia superior a una milla (1,6 kilómetros, cuatro veces más de lo que alcanza un profesional). Eligió un lago helado, sobre el que la pelota rebotó mucho más allá de lo necesario para ganar la apuesta.

* A Willie Nelson le ganó 300.000 dólares jugando al dominó. 

* Apostó a que ganaría al cinematográfico caballo Seabiscuit una carrera de cien yardas (unos 90 metros). Como siempre, él establecía las reglas. Decidió que 50 sería de ida y 50 de vuelta. Cuando el caballo quiso cambiar de sentido, Preston ya esperaba tranquilamente en la meta.

* Aguantó un cuarto de milla sujetando la cola de otro caballo al galope (se ató la muñeca a la cola).

* Ganó 30.000 dólares por hacer rafting en invierno en el Río Sin Retorno. Aquí no había más truco que un traje de neopreno que le encargó a Jacques Cousteau. Casi se mata (no consiguió ni un seguro de vida de lo peligroso que resultaba esta vez su atrevimiento), pero ganó la apuesta.

* Ganó al motorista Evel Knievel una partida de golf (con un martillo). 

* “Adivinó” (cuestión de probabilidades, de las que tanto sabía) que en cualquier grupo con más de 30 personas habría al menos dos que cumplían años el mismo día.

* A un entrenador de baloncesto le ganó un concurso de tiros libres… con un balón de rugby.

* Y quizá la más divertida de todas, ganó 10.000 dólares a Bobby Riggs, campeón de Wimbledon en dobles (1939) y finalista en Roland Garros y el Open USA, una partida de ping pong. Amarillo era peor, pero pudo escoger las palas… dos sartenes. Tiempo después, unos buscavidas le pidieron una especia de revancha y le presentaron a un chino que jugaba de miedo y había entrenado con toda clase de utensilios. Nuestro héroe pidió tiempo para pensárselo y halló la solución: jugaron con dos botellas de coca-cola vacías. Probablemente no hay raqueta más difícil, porque la superficie útil de contacto es ridícula. Por supuesto, él entrenó lo suficiente para ganar una apuesta monumental, en la que se habían apuntado jugadores de varios estados.

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Así vestían los grandes pioneros del póquer: Johnny Moss, Chill Wills, Amarillo Slim, Jack Binion y Puggy Pearson

Y llegamos a la parte más oscura de la vida de Amarillo Slim (esta es su página oficial, para compensar), quien desde hace una década parece caído en desgracia después de ser acusado de conducta inapropiada con una de sus nietas, de 12 años. Él lo negó todo y nunca fue condenado, pero accedió a pagar una multa de 4.000 dólares, según él para proteger a la familia y que no se hablara más del asunto. Nunca se sabrá lo que ocurrió, pero la duda no puede ensombrecer la poco ejemplar vida de este campeón del póquer y de las apuestas. 

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Además del fútbol, hay otros juegos que se practican con la cabeza. Son buenos para prevenir el alzheimer y el riesgo de lesión disminuye. Ajedrez y poker ocupan un lugar preferente en este blog. Más sobre «Jugar con Cabeza»

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